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La población del municipio minero de Rosita, en la Región Autónoma del Atlántico Norte, necesita un refuerzo policial de forma permanente. Eso afirma Paula Rugama, Coordinadora del Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos, Cedehca, de este municipio caribeño.

Rugama refirió que en su momento, cuando la delegación policial fue reforzada en agosto pasado con más efectivos, la delincuencia fue acorralada, pero a la vez la población se quejó del actuar de los efectivos que en varias ocasiones golpeaban a los ciudadanos cuando los detenían.

“En el momento (inicial) estuvieron resolviendo, comenzaron bien, incluso podemos decir que tenemos menos delitos que antes, pero todavía falta mucho, hace falta más beligerancia, aquí se necesita un refuerzo permanente de oficiales”, comentó Rugama.

Carlos López, habitante de Rosita, consideró urgente que en la delegación policial de Rosita se organice una célula antinarcóticos de la Policía Nacional, para combatir los expendios de drogas que, según él, continúan expandiéndose.

“La información se filtra de la Policía cuando van a hacer algún quiebre a los puntos de venta, por eso los expendedores nunca caen”, comentó el poblador.

Tiroteo en un bar

El fin de semana, en horas de la tarde, se desencadenó un tiroteo en un bar ubicado en la propia calle central de Rosita, resultando tres personas heridas de bala; entre ellos, una mesera del bar, según constató El Nuevo Diario en el centro hospitalario local Rosario Pravia, donde fueron atendidos los heridos.

Los heridos son: José Herrera Gutiérrez, de 52 años; Orlando José Herrera Siles 22 años, (hijo del primero); y Deysi Dávila Flores, de 19 años, mesera del bar “Piscis”, propiedad de Axel Noel Figueroa Jarquín, donde se registró el tiroteo.

Según las investigaciones policiales, el hecho ocurrió por celos, cuando Ismael Pérez, de 19 años, abrió fuego mientras la joven mesera atendía a José Herrera Gutiérrez y a su hijo Orlando, para posteriormente darse a la fuga.

La Policía local informó que el bar fue cerrado temporalmente, sin embargo, las víctimas no interpusieron denuncia.

En tanto, ayer la violencia en Rosita no cesaba, en la comunidad indígena de Wasakin fue herido de gravedad Saul Gastin Simon de 30 años, quien al salir de la iglesia morava fue sorprendido por Romel Yoni Fabian, quien intentó robarle, pero ante la negativa de Gastin Simon, este le propinó tres puñaladas, dos de ella en la espalda y una tercera en el abdomen.

Horas más tarde familiares de la víctima buscaron a Romel Yoni Fabian y le propinaron tres machetazos, este se recupera en sala de emergencias del hospital de Rosita.

PN: Triángulo Minero, segundo en muertes violentas

El Triángulo Minero está ubicado en el segundo departamento o región del país con muertes violentas, con 85 casos registrados durante el año 2012, según declaró el comisionado mayor Otilio Duarte Herrera, Jefe de la Policía Nacional, Triángulo Minero, Prinzapolka y Mulukukú, en una sesión del Consejo Regional efectuada en Siuna recientemente. “No podemos resolver todo de manera represiva y (debemos) promover la cultura de paz para la convivencia armónica”, comentó el jefe policial. Siuna es el municipio minero en el que reporta más muertes violentas con 34, seguido de Rosita con 21, Mulukukú con 17, Prinzapolka 8 y Bonanza reporta 5 casos en lo que va del año.

Las principales causas que provocaron las muertes violentas en la región minera fueron las rencillas personales en su gran mayoría, ya que a la región llegan personas de otros departamentos del país que van a pasarle la cuenta a los que andan siguiendo, dijo el jefe de la Policía Nacional.

Otras de las causas que provocaron las muertes violentas en la región minera son el alcoholismo, el robo, la venganza, conflicto de propiedades.

“Esto nos indica que hay un problema de convivencia serio en la región minera y debemos buscar mecanismos de sensibilización a la población y también se debe de promover una cultura de paz para la convivencia armónica”, observó.

 

"La información se filtra de la Policía cuando van a hacer algún quiebre a los puntos de venta, por eso los expendedores nunca caen".

Carlos López

Poblador