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El volcán San Cristóbal, que para muchas personas es un atractivo turístico por su belleza natural, se ha convertido en un dolor de cabeza para habitantes de las comarcas Versalles Arriba, Apastepe, El Pellizco Central y El Disparate, debido a la erupción ocurrida en septiembre del corriente año y la que inició el 25 de diciembre.

Un total de 111 personas de esas localidades que habitan al suroeste del coloso, fueron trasladadas por miembros de la Defensa Civil hacia la Escuela “Francisca González”, de la ciudad de Chichigalpa, donde reciben alimentación y medicinas.

73 de los refugiados son niños que juegan en los patios de la escuela, mientras los adultos recuerdan la erupción del 8 de septiembre, que duró más de una semana y mató varias reses.

Por fortuna, en esas localidades no ha caído cenizas, como en las comarcas Dulce Nombre de Jesús, Las Grecias, La Joya, Pancasán, Tonalá, Mokorón, La Mora, La Bolsa, Belén, Las Hamacas y Las Cocinas, entre otras.

No obstante, de acuerdo con expertos en vulcanología, si el San Cristóbal hiciera una erupción considerable y emanara lava, saldría por el sector de Chichigalpa, por lo que sería recomendable trasladar a los habitantes de las comarcas Versalles Arriba, Apastepe, El Pellizco Central y El Disparate, hacia lugares seguros.

Gobierno central ofrece opciones

Carmen López, pobladora de la comarca Versalles, expresó que junto a sus dos hijas fue evacuada por efectivos militares, y en su vivienda quedaron su marido y sus suegros cuidando los enseres domésticos.

“Nos han explicado que el peligro por ahora son los gases y la ceniza. Es un problema para nosotros vivir cerca del volcán, porque está activo. Nos gustaría vivir en un lugar seguro”, indicó.

Por su parte, María Flores, otra de las evacuadas, afirmó que peligra la cosecha de frijol, maíz, trigo y arroz en varias parcelas de su propiedad, por lo que espera que el coloso vuelva a la calma lo más pronto posible.

“Si el Gobierno central nos ofrece tierras y trasladar nuestros bienes y animales a otro lugar, no la pensaría dos veces para irme. Eso de ir y venir al refugio es un problema, aunque somos bien tratados por las autoridades”, aseguró.

Arcadia Martínez, también albergada, se pronunció en similares términos, y sugirió a las autoridades que les consigan tierras siempre en el departamento de Chinandega, porque son muy fértiles.

La joven Leyvi Mendoza, madre de un niño de seis meses, dijo que en Versalles Arriba habitan 350 personas, las cuales sufren los embates del invierno, porque tienen cerca el volcán Casitas, y durante el verano, los movimientos del San Cristóbal, por lo que desea salir definitivamente de la zona.

Pedro Marcelino Jarquín, de 80 años, habita en la comarca Apastepe, adonde no desea regresar, porque es la segunda vez en este año que el coloso lanza materiales.

Con síntomas respiratorios

Una fuente del Ministerio de Salud confirmó que a los centros de salud localizados en varias comunidades y a los hospitales Materno Infantil “Mauricio Abdalah” y España, de Chinandega, se han presentado varias personas con síntomas respiratorios e irritación en la vista, a consecuencia de la ceniza.

“Tenemos suficiente abastecimiento de medicinas. La capacidad de camas de desocupadas en el Materno es de 40%, y en el España de 30%. Nuestro personal no tendrá vacaciones de fin de año mientras dure la emergencia, para atender con eficiencia a la población”, afirmó.

Mientras tanto, la Defensa Civil informó que al atardecer del viernes el volcán San Cristóbal había disminuido considerablemente su actividad, y manaba en baja intensidad una ceniza blanca acompañada de gases.

Autoridades de socorro confirmaron, la tarde del viernes, que 286 personas se han autoevacuado, y 136 personas han sido evacuadas por miembros de la Defensa Civil, que trataban de convencer a más personas para salir de sus viviendas.

El mayor Carlos Cáceres, jefe de la Defensa Civil, afirmó que el sistema de alerta temprana en los municipios de Chinandega, El Viejo, Chichigalpa, Puerto Morazán, Corinto y El Realejo, sigue activo y monitorean el comportamiento del coloso.