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La Iglesia Católica de Nicaragua llamó a la sociedad a defender la integridad y la unidad de la familia como un valor superior moral, declaró su preocupación por la pobreza y la emigración, y reiteró su tajante oposición a las uniones homosexuales, en un mensaje de fin de año dado a conocer ayer, a través de una Carta Pastoral.

“Ante todo, volvemos la mirada a Jesús, Señor Nuestro, que quiso nacer y ser educado en una familia, ´elevándola a la dignidad de iglesia doméstica´ (Aparecida, 115)”, dice el texto del documento Mensaje de la Conferencia Episcopal con fecha de ayer 30 de diciembre de 2012.

En un toque positivo, los prelados se muestran gozosos de que “la familia es valorada en Nicaragua”, y que aún se aprecia el rol de los ancianos dentro de ella como “educadores de la fe”.

Sin embargo, de manera muy clara destacan que para ellos, “la familia cristiana está fundada en el sacramento del matrimonio entre un varón y una mujer, unidos por la fe y bendecidos por la gracia divina”.

En general, los dirigentes religiosos manifiestan su aprehensión por lo que consideran un secularismo creciente y sus efectos.

En una alusión a las uniones homosexuales y hasta al aborto, los obispos afirman: “Desde hace algunos años la familia está siendo amenazada por la llamada ideología de género, según la cual cada uno puede escoger su orientación sexual, sin tomar en cuenta las diferencias dadas por la naturaleza humana”.

Señalan que lo anterior ha provocado graves y confusas tergiversaciones terminológicas en cuanto al matrimonio, el sexo y la familia; se ha promovido como éticamente aceptable la homosexualidad, y se intenta con gran perjuicio de la convivencia social introducir leyes que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, el respeto al derecho a la vida desde el primer instante de la concepción y la identidad de la familia.

Problemas sociales

El mensaje de la Iglesia también trata de problemas sociales, mostrando una preocupación por las consecuencias negativas que sobre la familia tiene la migración, la violencia y la prostitución.

“Constatamos con dolor las grandes dificultades económicas que enfrentan muchas familias, a causa de la cada vez más alarmante brecha entre ricos y pobres y la dramática falta de empleo que vive una gran parte de nuestra población”, escriben los líderes católicos.

Agregan que “muchas familias buscan una salida a esta situación a través de la migración de uno de los cónyuges, exponiéndose muchas veces a situaciones difíciles y peligrosas en el extranjero y, en el peor de los casos, afectando gravemente la unidad familiar y la estabilidad afectiva de los hijos”.

El texto lamenta, del mismo modo, que involucrarse en servir al narcotráfico se haya constituido en una salida social para muchos pobres.

Sin aludir a un líder político o a una agrupación política en particular, los prelados condenaron lo que llaman “manipulación de la niñez y la juventud” con fines partidistas.

“Muchos padres de familia y educadores muestran su preocupación al constatar que desde ciertos centros educativos y algunos medios de comunicación y redes sociales, se busca atraer a los jóvenes con licor y diversión, para adoctrinarlos y encauzarlos hacia una determinada ideología política. De esta manera se violenta uno de los más sagrados derechos humanos, el de la libertad de conciencia. Esta manipulación que se hace de la niñez y de la juventud constituye un verdadero problema y escándalo social (cf. Mc 9,42)”, dice el documento.

Contra la violencia
La Conferencia Episcopal señala que la violencia intrafamiliar, “muchas veces producto del machismo imperante en nuestra sociedad, en donde la dignidad de la mujer no es reconocida ni respetada”, también la la miran con dolor.