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El incremento de muertes y de lesionados que dejan los accidentes de tránsito han despertado la preocupación de diversos sectores de la sociedad. Algunos de estos, como la Policía Nacional, han buscado soluciones al problema, pero no ha sido suficiente. Exjefes policiales y expertos en temas de seguridad ciudadana, consideran que no es necesaria una reforma a la Ley 43, Ley para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito, sino respuestas de infraestructura y de educación vial.

El Nuevo Diario abordó el tema con el comisionado mayor Guillermo Delgado, segundo jefe de la Dirección de Tránsito Nacional de la Policía, pero este prefirió no brindar declaraciones, aduciendo que aún no hay un consenso sobre el mismo en la jefatura policial.

El primer comisionado en retiro René Vivas, exdirector de la Policía, afirmó que algunas reformas a la Ley de Tránsito podrían ayudar a disminuir las muertes y los accidentes, pero no sería la solución completa al problema. Por ejemplo, indicó que habría que modificar los requisitos establecidos para obtener una licencia de conducir, ya que en Nicaragua en una semana se obtiene un diploma en una escuela de manejo que sirve para tramitarla.

Consideró que hacer más coercitiva dicha Ley no resuelve el asunto, pero se mostró a favor de que la Policía ataque las principales causas de los encontronazos, como exceso de velocidad y manejar en estado de ebriedad, fortaleciendo a la institución con alcoholímetros, con velocímetros y con mayor presupuesto.

“Los accidentes de tránsito son inevitables, son como la Roya, usted tiene que vivir con ellos o elimine los vehículos. En Nicaragua no tenemos las vías, la infraestructura para poder circular con menos riesgo --como en otros países que son de una sola vía--, y aún así es una alta (tasa) de mortalidad en el mundo… este es un asunto de responsabilidad y de educación, y se puede contribuir al dar educación vial desde nuestras aulas”, señaló Vivas.

Bautista: “Ley está bien”

El comisionado general en retiro Francisco Bautista, ex subdirector de la Policía, considera que no hay necesidad de reformar la Ley de Tránsito, ya que es buena. Indicó que el problema es de responsabilidad individual de los ciudadanos y de la exigencia que de su cumplimiento hagan las autoridades correspondientes.

Bautista dijo que se debe trabajar en mejorar la infraestructura vial, ya que algunas calles prestan las condiciones para que ocurran accidentes (por ejemplo): falta señalización en muchos puntos; deberían eliminarse los conocidos popularmente como “policías acostados” y crear retenedores secuenciales, muy parecidos a los lavaderos. Además, indicó que se deben construir “cebras” peatonales para facilitar el cruce de peatones en las vías.

“Creo que lo importante aquí no es una ley más, ni reformar la que está. La población de Nicaragua está creciendo, el parque automotor está creciendo, la cantidad de conductores está creciendo; ese incremento de volumen de vehículos, de motos, etcétera, es lo que incrementa el nivel de riesgo, entonces lo que necesitás es aumentar el nivel de educación, de control y de supervisión de esos conductores y de esos peatones para que seamos prudentes”, aseveró Bautista.

Orozco: “Toda la sociedad debe involucrarse”

Por su parte, el especialista en temas de seguridad ciudadana, Roberto Orozco, coincide con los exjefes policiales, y recordó que la pasada reforma a dicha ley --que, entre otros aspectos, contempló el incremento en los montos a pagar por las multas--, no obtuvo resultados positivos, y, por el contrario, el problema se ha agudizado.

Uno de los problemas que observa Orozco es que la Policía no tiene la capacidad institucional para aplicar la rigurosidad de la ley, ya que cuenta con pocos agentes de Tránsito y con poco presupuesto.

“Para corregir este tema de la accidentalidad se debe hacer una campaña educativa, agresiva y fuerte desde todos los sectores, fundamentalmente, dirigida a taxistas, buseros y motociclistas, sin descartar al conductor privado, ya que es un problema de conducta humana… además, se debe invertir en la infraestructura para vehículos y para peatones”, dijo Orozco.

Ya es común obtener información relacionada con los arreglos extrajudiciales a los que llegan familiares de las víctimas mortales por accidentes de tránsito y los victimarios, sin embargo, para Vivas y Orozco las mediaciones en este tipo de delito deberían ser eliminadas, y que el causante de una o de varias muertes pague con cárcel su violación a la ley.

6,163 ciudadanos han fallecido en 11 años en accidentes

Desde 2000 hasta 2011, un total de 6,163 personas han perdido la vida, y otras 52,822 resultaron lesionadas en 24,573 accidentes ocurridos.

Nicaragua tiene una extensión territorial de 130,000 km2, de los cuales se desprende una red vial de 21,967 km, y, de ellos, apenas hay 2,220 km pavimentados.

En 1979 solo circulaban en el país 50,000 vehículos, y había 30,000 conductores. Nicaragua actualmente cuenta con medio millón de vehículos y de conductores que circulan por las vías del país.

Anualmente, el parque vehicular crece en 43,000 nuevos automotores que ingresan a las calles, lo que equivale a un 11%. Cada año se suma un promedio de 30,000 nuevos conductores, según datos oficiales de la Policía Nacional.