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A Virginia Moreno Castro, vecina del reparto Estela, de esta ciudad, le parece estar viviendo un sueño tras abrazar nuevamente a su hijo Luis Orlando Cáceres Moreno, de 30 años, a quien el 1 de octubre de 2012 “sepultó” en el cementerio de Chinandega, creyendo que se trataba de sus restos.

A las 8:30 de la mañana de ayer, en un autobús, Cáceres arribó al puesto fronterizo El Guasaule, para encontrarse con su progenitora, quien el 24 de diciembre pasado recibió la buena noticia de que su vástago no estaba muerto. Ambos se abrazaron y lloraron, luego se trasladaron a la iglesia de la Sagrada Familia del reparto Estela, donde agradecieron a Dios por el reencuentro.

Luis Orlando supuestamente habría fallecido trágicamente a manos de delincuentes en la localidad de San Miguel, El Salvador, hasta donde su madre viajó en aquella ocasión para reconocer el cuerpo.

La mujer relató que el 19 de septiembre estuvo en la morgue del Hospital San Juan de Dios de la referida localidad, para repatriar “el cadáver de Luis Orlando”, el que estaba muy maltratado.

“Funcionarios de la morgue me dijeron que se trataba de un indocumentado, pero tenía señas parecidas a las de mi hijo, como una cicatriz en la cara, una seña en la pierna derecha, y bigote. No podía dudar, lo velé durante seis horas y lo sepulté en la bóveda de nuestra familia en el cementerio de Chinandega”, indicó Moreno.

Agradecida con Dios

La madre afirmó que gastó 2 mil dólares, conseguidos con ayuda de amigos y familiares para trasladar el cuerpo del hombre, cuya nacionalidad ahora se desconoce. A su criterio, serán las autoridades correspondientes las encargadas de investigar el caso, y no está de acuerdo con sacar el cadáver, porque sería un gesto inhumano.

“Encontrar a mi hijo es el mejor regalo que Dios me ha dado, estoy infinitamente agradecida con nuestro Señor, principalmente ahora que Luis Orlando me ha comunicado que dejó el vicio del licor”, añadió.

A las 6 de la tarde de ayer se realizó una misa de acción de gracias oficiada por el sacerdote Erick Centeno, en la iglesia de la Sagrada Familia, con la presencia de familiares y amigos de Cáceres Moreno.

Doña Virginia, madre de tres hijos y dos hijas, una de ellas residente en España, se dedica a la venta de tortillas en el barrio Santa Ana.

“Vivo para alegría de mi familia”

Luis Orlando Cáceres, a quien muchos vecinos llaman “El Resucitado”, expresó que está vivo para alegría de sus familiares, y que hace un mes se enteró de que lo daban por muerto.

“No me había comunicado con mi madre porque estaba fuera y se me había extraviado el número de celular de mi madre, pero el 24 de diciembre la llamé para decirle que vendría, y le cumplí”, afirmó.

“Me siento contento y a la vez triste por el gasto que hizo mi mamá en la repatriación del cadáver, pero estoy aquí para dar testimonio de vida y apreciar más a mis seres queridos y amigos”, dijo el joven.

Expresó que arreglará su documentación, preservando su cédula de identidad y anulando el acta de defunción a su nombre, porque el muerto es otro.

Manifestó que retornará a San Miguel, donde labora como cargador de maletas de ropa y ayudante de albañilería, para mantener su hogar junto a su compañera de vida, la hondureña Sindi Jolivet García Velásquez, con quien ha procreado una hija de un año.

Centenaria alegre por su vecino

Adelina Zavala, de 100 años, abrazó a su vecino Luis Orlando, y agradeció a Dios porque este está vivo. “Jamás en mi larga vida había visto algo similar, parece mentira, pero lo estoy viendo”, comentó.

Por su parte, Julia Zavala afirmó que asistió a las honras fúnebres del que creían era Cáceres Moreno, y casi se desmaya por el dolor que sintió en su corazón, lo que ahora se ha vuelto alegría al conocer que su vecino regresó sano y salvo.

Centenaria alegre por su vecino

Adelina Zavala, de 100 años, abrazó a su vecino Luis Orlando, y agradeció a Dios porque este está vivo. “Jamás en mi larga vida había visto algo similar, parece mentira, pero lo estoy viendo”, comentó.

Por su parte, Julia Zavala afirmó que asistió a las honras fúnebres del que creían era Cáceres Moreno, y casi se desmaya por el dolor que sintió en su corazón, lo que ahora se ha vuelto alegría al conocer que su vecino regresó sano y salvo.