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La pérdida de grandes extensiones de bosques debido a la ganadería extensiva y a la explota ción inadecuada del recurso es uno de los principales retos para el país. Según

cifras que manejan técnicos del programa de Manejo Sostenible de Recursos Naturales y Fomento de Competencias Empresariales, Masrenace, la pérdida es de 70,000 hectáreas anuales, sin embargo, autoridades del Inafor aseguran que esa cifra han logrado disminuirla en 10,000.

Las cifras que obtuvieron los técnicos surgen del Inventario Nacional Forestal de 2008, cuando el programa Masrenace, impulsado por la Cooperación Alemana, junto a actores del sector privado, empezaron a fomentar la certificación de la madera con el fin de controlar la explotación y garantizar producto de calidad, que es bien manejado.

plantaciones forestales

El Consejo Nicaragüense de Certificación Forestal Voluntaria, Conicefv, una organización sin fines de lucro que promueve la certificación y es oficina nacional del Consejo de Administración Forestal (FSC, por sus siglas en inglés) es el organismo internacional que legitima el buen manejo de los bosques, las plantaciones y las empresas, una herramienta de mercado que ayuda a la conservación de los recursos. Nueva Segovia y la RAAN son los puntos de trabajo de Conicefv, pues en dichas zonas se concentran los remanentes de bosques más grandes del país.

La Certificación Forestal, según explica Pandora Martínez, Coordinadora del Conicefv, es un proceso de evaluación ambiental y económica efectuado en bosques, plantaciones, Pymes o industrias, para constatar que se está haciendo un buen manejo, tomando como base estándares internacionales. En el caso de Nicaragua la certificación es voluntaria y la parte interesada debe solicitarla.

“Hay certificadas actualmente más de 16 mil hectáreas de bosques, un panorama diferente ha ocurrido con las unidades de manejo en los bosques, el escenario es bastante negativo, las certificaciones fueron suspendidas, ahora solo las mantienen la cooperativa misquita Kiwatingni, con 4,664 hectáreas en bosque natural”, agregó Martínez.

Según datos de la FSC, en Centroamérica la superficie certificada es de 894 mil hectáreas, es decir, el 7.8% del total de América Latina, y el 0.57% del total de la superficie a nivel mundial.

Agregó que de ahí (proviene) el problema de abastecimiento a las Pymes, pues la evaluación se da anual, pese a que el certificado SFC dura cinco años. “Si en ese examen anual hubo problemas con el cumplimiento de los estándares se les suspende, es decir, si hay una empresa certificada que maneja una parte del bosque y por otro lado empieza a comprar madera ilegal pierde el certificado”, agregó la coordinadora del Conicefv.

Pese a que ya se han suspendido decenas de certificaciones, actualmente se mantienen dentro de los estándares 28,706 hectáreas de bosque manejados por comunidades indígenas en Layasiksa, Las Crucetas y el bloque de Comunidades SIPBAA, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

“La certificación garantiza que los muebles vengan de un bosque bien manejado”, finalizó Martínez.

Trámites engorrosos a madera legal

Vicky Vaughan, Gerente General de “La Mueblería”, una de las primeras Pymes certificadas, señaló que ya hay clientes que antes de comprar su producto le preguntan si cuenta con la certificación, sin embargo, reconoce que aunque cumple con este requisito, el proceso para obtener la materia prima es engorroso, y a veces tarda hasta dos meses para que llegue al banco de madera, donde ella la puede adquirir.

En “La Mueblería” se ocupan unas 3,000 pulgadas de madera mensuales, pero Vaughan indicó que “a veces me piden producto certificado y no hay, no hay materia prima. Los comunitarios tienen un sinnúmero de problemas --principalmente de trámites--, porque la madera fluye fácilmente y hay mucha en nuestros bosques para manejarla. La madera legal, certificada, esa es la que cuesta que llegue al fabricante”.

Agregó que se necesitan trámites más fáciles para la madera legal y así garantizar el abastecimiento a las Pymes, las cuales, según Vaughan, están produciendo los suficientes muebles para ir supliendo la importación.

Martínez, por su parte, agregó que “hay pocas unidades de manejo forestal certificado, y el período de aprovechamiento del bosque es de apenas 2-3 meses en época de verano”.

Capacitación puede ayudar a ampliar tarea de certificación

Iris Rodríguez, técnica de la Cooperación Alemana, señaló que a través del programa Masrenace trabajan con las Pymes y con otros actores del sector privado, como Jagwood+ (Red Mesoamericana y del Caribe de Comercio Forestal), empresas comunitarias, Masangni, Aikuki Wal, organismos como el Ipade, el Conicefv, y socios de otros organismos de cooperación al desarrollo como Rainforest Alliance.

Agregó que en el mediano plazo esperan ampliar la certificación en 14,000 hectáreas (50%) de lo que se ha logrado actualmente, además de seguir con capacitaciones a comunitarios y a técnicos de las instituciones estales que trabajan en áreas de interés.

Agilizar certificaciones
Certificación puede permitir un manejo adecuado de estos y de la madera que se exporta, sin embargo, falta simplificar trámites para abastecimiento a Pymes.