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Unas 227 familias de la comunidad rural de Posintepe, en Granada, se encuentran a secas, ya que la energía eléctrica que les permitía extraer agua de un pozo fue suspendida por falta de pago.

Dirigentes comunitarios se manifestaron inconformes alegando que la deuda ni siquiera es responsabilidad de los afectados.

Gerónimo Moreno Marín explicó que el pozo fue donado a la comunidad hace seis años por el Fondo de Inversión Social de Emergencia, FISE, tomando en cuenta que se trata de familias de escasos recursos económicos, pero cuando todo parecía marchar bien, el proyecto tomó un rumbo equivocado.

“Intervino la alcaldía, que nada tenía que ver, y el alcalde de la época (Álvaro Chamorro Mora) nombró un Comité de Agua Potable y Saneamiento… Al inicio daban informes de todo lo que hacían, pero después de seis meses ya no informaban", señaló.

A los beneficiados se les instaló un medidor para que pagaran de acuerdo a lo consumido y durante estos años el proyecto se mantuvo sin mayores complicaciones, hasta que hace ocho meses trascendió que la comunidad tenía una fuerte deuda con la empresa distribuidora de energía que conllevó a la suspensión del servicio.

Silvio López, también dirigente comunitario, expresó que los pobladores siempre trataron del ir al día con el pago de la energía y calcula que al mes la recaudación era de 40 mil córdobas.

“Queremos una auditoría que nos digan dónde está nuestro dinero… y le pedimos al administrador, Guillermo Antonio Pérez, que cumpla con el acuerdo, enfatizó López.

El Nuevo Diario intentó comunicarse con Pérez para conocer su versión de los hechos, pero no respondió su teléfono celular.

 

"Atendiendo a la comunidad, nos comunicamos con representantes de Unión Fenosa para buscar una solución al problema… nos dijeron que para un arreglo, tendríamos que abonarles 35,000 córdobas".

 

Gerónimo Moreno Marín

Dirigente Comunal