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Mujer de mucho bregar y luchar desde diversas trincheras, por los derechos de los inmigrantes nicaragüenses, Eva Martha González es una chinandegana que llegó hace 25 años a Costa Rica, y pese a haber tenido participación en muchas organizaciones y proyectos de la comunidad nica, nunca la verán de directora ni ocupando un alto cargo, sin embargo, en la práctica es una de las más activas defensoras de los derechos humanos de los pinoleros en este país.

De apariencia humilde pero sin dejar de decir pan al pan y al vino, vino, esta mujer de acentuados rasgos indígenas y pequeños pero incisivos ojos negros, anda en buses, visita los precarios de latas y cartón, los cafetales, piñeras y bananeras, y se expone bajo el sol y la lluvia para saber de los problemas de sus compatriotas, como pocas personas lo hacen.

La entrevistamos recién llegada de Nicaragua, donde el 24 de diciembre pasado repartió juguetes, piñatas y golosinas a niños pobres de su departamento, gracias a la recolecta que para tal efecto realiza desde hace tres años acá en Costa Rica.

¿Cómo ha sido su participación en las organizaciones de defensa de los migrantes?

“Vine como empleada doméstica, y como les sucedía en ese entonces a todas las mujeres nicas que venían en busca de trabajo, sufrí abusos de mis primeras patronas, incluso maltrato físico y psicológico. Decidí organizarme para ayudar en la defensa de los derechos de los migrantes en este país. Doce mujeres fundamos la organización Cenderos. Además, he participado en otras organizaciones de defensa del migrante”.

González ha participado, además, en diversos documentales internacionales y nacionales que abordan el tema del migrante, como “Mongly, el niño de la selva”; “La mesita feliz” y “Hacia el sur”, entre otros. Forma parte del grupo folclórico Abejitas Trabajadoras, y colabora como corresponsal del programa radiofónico Buscando Vida, de la Asociación Enlaces Nicaragüenses.

Asistente infaltable de los talleres de derechos laborales y de derechos humanos del migrante, forma parte de la Asociación Binacional, que todos los años realiza uno de los más llamativos eventos culturales de la comunidad nica en Costa Rica: el Día de la Madre Nicaragüense, que lleva a renombrados artistas pinoleros a San José, y moviliza al menos a cinco mil personas.

¿Ha avanzado el trabajo en defensa de los derechos del migrante?

“Claro que sí. Nos hemos dedicado a aprender, para después llevarle ese conocimiento a los trabajadores, tanto del campo como de la ciudad, para que defiendan todos sus derechos. Antes éramos egoístas y defendíamos solo a las mujeres, pero ahora nos damos cuenta de que también nuestros hombres son muy explotados y hay que darles una mano”.

Esta promotora social ha ejercido diversos oficios, desde niñera, obrera en fábricas, gestora de proyectos, hasta asistente y afanadora en la Embajada de Nicaragua.

Se dice que algunas organizaciones se han lucrado en nombre de los migrantes. ¿Es cierto eso?

“Aquí se han multiplicado las organizaciones promigrantes. En esto hay que tener cuidado, porque sí han habido algunas, no todas, que han visto al migrante como la gallinita de oro, y se han aprovechado de la situación, para lucrarse o estafar. Si te das cuenta, esa es la queja de la gente que acude a alguna de esas organizaciones a buscar respuestas y nunca las encuentran. Pero las organizaciones honestas sí han ayudado mucho en la defensa del migrante”.

 

¿Cómo es Martha González?

“Soy una mujer trabajadora que lucha por sus derechos y los de los demás. Soy una defensora de la lucha contra la violencia hacia la mujer. Donde haya un nica en problemas, ahí estará Eva Martha González, peleando si es posible con la Policía si alguien es detenido en el parque sin causa justa.

 

Un juguete en Navidad

Desde hace tres años y por iniciativa propia, cada diciembre Eva Martha González organiza una recolecta en Costa Rica para llevar juguetes y golosinas a niños de escasos recursos en Chinandega. La recién pasada Navidad realizó una velada con niñas y niños en el centro de Chinandega.

“Esta iniciativa se me vino a la cabeza porque me puse a pensar que yo también fui niña, ¿y por qué no hacer un esfuerzo y hablar con la gente tocando puertas para que me ayudaran a recolectar juguetes para llevar un poco de alegría a los niños del campo?”

“En estos tres años me han ayudado mucho el embajador Harold Rivas, Cecilia Borges y Fátima Aguirre, de la organización Binacional, muchos costarricenses como los porteadores (taxistas) de la Cooperativa Siglo Dos Mil, Marta Cranshow de Nicaragua, Martín Artavia de Giros Express, mujeres de Cenderos, y de la Asociación de Domésticas, Astradomes; Douglas Ramírez y muchos otros amigos trabajadores de la construcción y trabajadoras domésticas.

¿Qué consejo le da a quienes piensan emigrar a Costa Rica?

“Les digo que si allá en Nicaragua tienen un trabajito, que no se vengan. Aquí las cosas han cambiado, la vida está dura y las leyes migratorias también. Que mejor no se alejen de su familia, que luchen por mantener unidos a sus seres queridos. Aquí solo pueden obtener cédula de residencia los que tengan hijos aquí o los que se casen aquí”.