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Promotor de valores y poeta historiador. Una mezcla quizás extraña, singular o particular es esta que da esencia a la existencia de un hombre que descubrió su vocación para hilvanar versos a edad muy temprana, y que con firme determinación ha trabajado hasta llegar a convertirse en un referente de cultura en su natal Chontales.

“Si querés aprender, enseñá”, esa es la frase favorita del profesor Wilfredo Espinoza Lazo, para quien la docencia es una vocación desarrollada y la vida en las aulas su máxima realización, pues dice que le divierte enseñar, “mis clases son pedagógicamente humorísticas, nada de aquello del maestro educador, sino facilitador”.

Espinoza Lazo es autor de “Veinte poemas de amor y dos poemas para amar”, un libro en el que hace gala de su facilidad para discurrir por los adjetivos y los sustantivos construyendo un elogio y una invitación al amor.

Sin embargo, ese guerrero del corazón es también el hombre que no contento con extraer del alma los versos, decidió tornar su mirada hacia el pasado y acompañar a los chontales en su cenagoso camino histórico en el que muchos datos fueron consumidos por la oscuridad de un pasado que se negaba a ser contado.

“A los 20 años leí un libro que se llama “Cinco pioneros y una provincia”, del profesor Guillermo Rothschuh Tablada. En esa obra hay un párrafo que dice que nada se sabe sobre los antepasados de Santo Tomás, y esas palabras me llevaron a investigar qué había sobre Santo Tomás, y vi que no existía nada, que lo que estaba escrito era ya obsoleto”, señaló.

Así que con el espíritu de un investigador profesional, Espinoza Lazo dijo a sus amigos: “Voy a escribir la historia de Santo Tomás, porque deseo propiciar que los que vienen detrás nuestro sí tengan acceso a ella”.

Con esta firme determinación, “viajó” hasta los tiempos precoloniales y descubrió que Lovigüisca fue el pueblo de sus antepasados, de la tribu Chontal, y afirma que Santo Tomás tiene el patrimonio más rico, que es su historia.

El método de recuperación

Recoger la historia de un pueblo no es fácil ni aquí ni en cualquier otra parte del mundo, y en el caso particular de Espinoza Lazo se encontró con que la alcaldía fue quemada en 1949, entonces no había archivos de los que pudiese disponer, por lo que se vio obligado a crear su propia ruta, y empezó por visitar todos los cementerios.

“Tenía que ir haciendo mi propia base de datos como referencias, y luego tuve que tomar muy en cuenta que la historia estaba en la memoria de las personas; por lo tanto, me dediqué a hacer entrevistas.

Apenas tenía 20 años de edad cuando empecé con esas investigaciones y no ha sido fácil porque carecíamos de libros, revistas y periódicos que pudieran aportar alguna información valiosa”, comentó.

Ante tal realidad dijo que habló con los más ancianos, sin embargo, no hacía entrevistas únicas sino que visitaba varias veces a la misma persona y le repetía algunas interrogantes para ver si la respuesta era la misma, con el fin de recabar datos fidedignos.

“Ya con los datos pensé que haría un libro pero voy por la publicación del tercero. El volumen 1 comprende desde la época Precolombina y aborda el hecho de que el pueblo Lovigüisca existió antes del descubrimiento de América y que era el más importante de los chontales.

El segundo tomo es sobre la fundación de Santo Tomás en 1861, y luego viene lo que es la etapa posterior hasta la actualidad, de 1861 a 2013”, dijo acerca de sus obras.

Fundador del Museo Lovigüisca

Además de haber escudriñado en ese pasado hasta lograr escribir los tomos que encierran la historia de la fundación de Santo Tomás, Espinoza Lazo también creó el Museo Comunitario Lovigüisca, inaugurado en 2010 por el escritor Guillermo Rothschuh Tablada y por el doctor Sergio Ramírez Mercado.

Dicho museo cuenta con una colección variada arqueológica, lítica y cerámica. “Tenemos todos los artefactos que han conformado la historia o forman parte de la historia del municipio y para su mantenimiento contamos con la Fundación Museo Lovigüisca, cuyo proyecto principal es promover el rescate, la conservación y protección del patrimonio cultural y natural de Santo Tomás, de Chontales y de Nicaragua”.

El incansable chontaleño sediento de cultura fundó en 2003 el grupo “Huellas”, con el que proponía hacer un cambio, una revolución cultural, provocar una permutación de mentalidades en las personas, a través de la promoción de la lectura y de prestarle atención a la cultura.

Del trabajo con Huella nació la revista “Letras de barro”, de la que fue director-fundador y en la que rindieron homenaje al poeta Rothschuh Tablada. Además de ello, estuvo tras la publicación de un libro llamado “Huellas”, en el que recoge la historia de ese círculo literario que tuvo entre sus integrantes a Tezla Jiménez Miranda, Francisco Solano, Orlando Salgado, Pedro Contreras, William Zeledón.

 

Cacique Chontal, ¿mito o realidad?

Una pregunta obligatoria para el poeta historiador Wilfredo Espinoza Lazo era acerca del Cacique Chontal, de quien se ha dicho que se suicidó, prefiriendo la muerte antes que caer en manos españolas; sin embargo, Lazo dice que se ha descubierto que ha sido únicamente una leyenda.

“Yo dedico un capítulo entero a la distribución de las tribus antes de la Conquista y hay datos ahí que tengo que mejorarlos. Hay uno donde hablo solo de las tribus chontales y hago la referencia sobre esa obra y no cabe duda, según la estatuaria que se encuentra allá, de que hubo caciques, incluso se han encontrado simbologías pectorales de personajes muy importantes y de que había un cacique mayor, eso es un hecho; pero de que este Cacique Chontal haya existido en la realidad es muy dudoso, se requiere un mayor estudio, pero lo dejo así”, argumentó.

El también autor de “Poemas de carne y hueso” tiene entre los planes para 2013 publicar “Tres poemas para Trilce y tres estrofas para morir”, que describe como una poesía de una etapa de influencia de Carlos Martínez Rivas, César Vallejos y sobre todo de Guillermo Rothschuth Tablada, a quien reconoce como su mentor, porque desde los 14 años de edad lo ha llevado de la mano.

Además asegura que viene la segunda fase del proyecto Huella, que nació como una iniciativa municipal encaminada a desarrollarse, y está decidido a llevarlo a nivel regional, por ello ha establecido contacto con poetas como Fabio Mendoza, del Rama, Alex Campo que tiene una publicación de Juigalpa, que también se va a integrar, Marlon Vargas, también de Juigalpa, con el fin de establecer una red cultural regional.

Sin poder separarse del aspecto investigativo, dijo que este año va a poder completar la serie de la historia de Santo Tomás y adelantó que también piensa recoger en un libro todas sus composiciones infantiles bajo el nombre de “Mis primeros versos”.

 

Apoyo financiero

El tesón de Wilfredo Espinoza Lazo se ha visto enfrentado a los mismos inconvenientes que la cultura encuentra en cualquier parte del mundo: la falta de financiamiento. Sin embargo, la calidad de su trabajo hizo que un entusiasta que está al frente de una financiera llamada Avance, el señor Enrique Vargas, le diera un gran respaldo para la publicación de sus obras, porque ha creído no solo en su talento sino en la cultura y en el valor que esta tienen en la vida de una comunidad.

El poeta reconoce que en parte ha sido gracias al señor Vargas que Santo Tomás ha podido conocer su historia y ha logrado convertirse en una meca cultural en Chontales, pues sin su apoyo jamás se hubiese podido difundir el fruto de su trabajo histórico ni el esfuerzo literario condensado en la revista “Letras de barro”.