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Especies como el Róbalo, Sábalo Real o el Gaspar podrían desaparecer del Río San Juan por la afectación que está causando la construcción de la carretera en Costa Rica paralela al cuerpo de agua, en el reciente estudio publicado por expertos en temas ambientales, se resaltó que los sedimentos que caen en el río tienen concentraciones de materiales como, Cobre y Manganeso que podrían ser un problema más adelante.

La presencia de Aluminio y Manganeso, en altas concentraciones, en los sedimentos del Río San Juan de Nicaragua es el resultado de la deposición fluvial del suelo erosionado proveniente de diferentes partes de su cuenca”, precisa el estudio.

En cuanto al aluminio los resultados señalan que este elemento no representa amenaza para la biodiversidad de la zona pese a que su alta presencia se deba a las significativas concentraciones de suelos utisoles (tierra color roja o amarilla, con altos contenidos de arcilla que domina aluminio y otros materiales) que se encuentran erosionados producto de la pérdida de la cobertura vegetal y la construcción de rellenos y taludes.

Pero en referencia al cobre el monitoreo revela que las concentraciones son anómalas y que este puede causar serios efectos en el ecosistema del río.

Otro metal con valores elevados y que según recomiendan los expertos en el estudio debe ser vigilado más adelante es el mercurio pues según el monitoreo realizado la presencia de este material en los sedimentos que caen al río en algunos de los seis tramos que conforman la trocha es superior a las cifras establecidas en las Directrices Canadienses para la Protección de la Vida Acuática.

Obras con alto riesgo

Cárcavas de hasta 2 metros de profundidad por una de ancho, malos olores por putrefacción de la materia orgánica, deslizamientos de terreno son parte de los efectos negativos de la construcción y mala ejecución de las obras de la carretera refiere el estudio.

“Este impacto se vio agravado por la mala ejecución de los trabajos y manejo inadecuado de las secciones intervenidas; evidencia de ello son todos los deslizamientos de suelo que se observaron en todos los cortes verticales, y la secuencia del trazado de la carretera, que en vez de suavizar las curvas de la topografía del tramo y prevenir un impacto severo sobre el río, ésta seguía la dirección de la ribera exponiendo a este cuerpo de agua a acelerados procesos de sedimentación”, señala el estudio.

El tramo dos de 16.2 kilómetros lineales de longitud entre la desembocadura del Río Bartola, Municipio de El Castillo, siguiendo el curso del río San Juan en dirección Este hasta el Caño Venada es considerada por los ambientalistas como el área de mayor impacto pues en este sitio la carretera se ubica a escasos 40 metros de la ribera del río y varias tuberías de drenaje se encuentran a la intemperie y el ecosistema cercano ha sido destruido.