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  • EFE

La Sociedad Mundial para la Protección de los Animales (WSPA, en inglés) advirtió ayer que las tortugas marinas criadas en pésimas condiciones en una granja de las Islas Caimán, pueden afectar a las poblaciones de esta especie en el Caribe, y que el consumo de su carne puede acarrear problemas a la salud humana.

La WSPA realizó incluso una advertencia directa a Nicaragua donde la población de la Costa Caribe acostumbra comer carne de tortuga.

En una investigación realizada el año pasado, la WSPA denunció que las tortugas liberadas en la Granja de Tortugas de Gran Caimán (GTC) viven en condiciones inadecuadas para su especie, mutiladas y llenas de enfermedades, para luego ser comercializadas para su consumo.

Además, crecen con “maltrato, viven en aguas contaminadas (y) bajo condiciones de estrés”, según el estudio realizado entre 2011 y 2012.

La GTC es propiedad del Gobierno de Islas Caimán y constituye uno de los principales atractivos turísticos de Gran Caimán (su isla principal), ubicada entre Cuba y las costas de Centroamérica, en el mar Caribe.

La GTC reconoció tener esos problemas y acordó trabajar con la WSPA para superarlos, pero no podrá hacer nada por las tortugas liberadas por años anteriormente, advirtió a Efe el oficial veterinario de programas de la WSPA para México, Centroamérica y el Caribe, Roberto Vieto, vía correo electrónico.

Como resultado, estos animales están propensos a “canibalismo, enfermedades y mutaciones”, según la WSPA.

“Las tortugas no conocen fronteras, viajan miles de kilómetros. En este caso, en particular, las tortugas liberadas por la granja pueden interactuar con poblaciones del Caribe, México y Centroamérica (y su liberación) constituye un riesgo para las poblaciones silvestres sanas que llegan a las costas del Caribe”, explicó.

La advertencia de la WSPA también tiene que ver con la salud humana, no solo por el contacto de los turistas con las tortugas en la granja, sino también las costumbres en países como Nicaragua, donde los pobladores nativos consumen carne de tortuga, aunque esta actividad es ilegal.

El contacto con las tortugas de la granja puede producir gastroenteritis, neumonía y cólera, alertó Vieto.

La WSPA pretende convertir la granja en un centro de rehabilitación y conservación de tortugas, señaló el experto, quien dijo que lo que hay hasta ahora es “un primer acercamiento positivo” con las autoridades de las Isla Caimán.

En Nicaragua, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena, no ha emitido ninguna advertencia relacionada con las tortugas marinas que llegan a las costas del Caribe.