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Centenares de nicaragüenses se aglutinaron el recién pasado domingo en los salones de la iglesia San Pedro, la más grande en el distrito hispano de la Mission de San Francisco, California, para gozar de la música del recuerdo con el grupo de reconocida trayectoria nacional, que en 2009 cumplirán su 40 aniversario, Los Clarks, bajo la dirección de su fundador Moisés Urbina (con 22 años residiendo en California) y deleitarse con un extenso menú de platillos nicaragüenses que incluía las comidas más criollas del país como el gallo pinto, el vigorón y el nacatamal.

Los nicas también gozaron de números artísticos especiales como la presentación del requintista y vocalista de los recordados Panzer’s, Enoc Jerez, y en la parte folklórica apareció Cristiana Herrera Palacios, una linda chiquitina de 7 años, de sangre pinolera y corazón nica, que sin el menor temor escénico, y con la maestría de una veterana de la danza, se apoderó de la pista con su baile en desplazamiento excepcional arrancando la ovación total de los asistentes.

Pero el objetivo de esta pachanga que se desbordó en alegría con la muchachada contemporánea y la de una media docena de décadas atrás, fue la acción generosa de reunir fondos para echarles una mano a los hermanos enfermos de lepra en Nicaragua.

Los organizadores de este evento, y ante las necesidades que estas personas enfrentan, recibieron de emergencia un llamado de auxilio desde Managua, y fundaron con el nombre más apropiado para esta causa, el Comité José de La Cruz Mena (El Divino Leproso).

Crisis económica profunda
El presidente del comité, Mario Palacios Alvarado, hablando para END, dijo que hasta donde tienen entendido, los enfermos del leprocomio de Managua y que llaman también Centro Dermatológico, enfrentan una profunda crisis económica, al grado de que quienes conducen la administración están contemplando enviar a los pacientes a sus casas, pero hay muchos --dice Palacios Alvarado-- que carecen de familia que les pueda acoger, o, en el peor de los casos, pueden ser rechazados por temor al contagio por su enfermedad, todo debido a la mala información que hay entre la población sobre esta enfermedad, y aquí vale referir una cita que en su oportunidad se hiciera en un reportaje de END que decía: “La lepra se cura, pero el miedo no”.

“Nuestros hermanos olvidados” --agregó Palacios Alvarado a END-- “no tienen el respaldo económico apropiado del gobierno y carecen hasta de las cosas más elementales para subsistir y sobrevivir a su enfermedad con dignidad, y por eso un grupo de nicaragüenses nos hemos integrado en el comité con el afán de aliviarles un poco su situación, y lo recaudado en este primer evento de manera íntegra será llevado directamente a Nicaragua por Manuel Moreira, quien funge como fiscal de la agrupación y que entregará a un comité similar al nuestro en el país, que tiene al frente a la Lic. María Trinidad Huelva y a otras personas mayores, que por muchos años han trabajado por los enfermos con humanidad generosa y transparencia. Nada que ver este comité con la administración del leprocomio ni con ningún ente de gobierno”, enfatizó el entrevistado.

Si no los curamos, ayudémoslos
A esto, en entrevista telefónica para END con la Lic. María Trinidad Huelva, nos confirmó la angustiosa situación económica que enfrenta la organización que ella lidera, y que llaman Asociación San Damián, amigo de los Leprosos, y cuyo lema es: “Si no podemos curarlos, al menos queremos ayudarlos.”

La Lic. Huelva dice que el problema les sobrevino desde que España, que les daba ayuda, dejó de hacerlo, por lo que ahora buscan nuevos recursos, ya que del gobierno no reciben absolutamente nada.

La Asociación de ayuda tiene 50 años de realizar esta labor humanitaria, y aunque en el leprocomio de Managua ellos apoyan a unos 12 enfermos con provisiones y algunos medicamentos, la parte fuerte está en unos 300 enfermos a quienes visitan en diferentes departamentos de Nicaragua y aun en zonas remotas de la nación, y a personas que sufren “Con la enfermedad que se esconde”, pues es la manera que estos enfermos puede vivir entre sus comunidades, escondiendo su padecimiento para no ser rechazados.

De acuerdo con las estadísticas que la Asociación tiene, según la Lic. Huelva, la mayor incidencia de lepra se presenta en comunidades al Occidente de Nicaragua, entre León y Chinandega, y aun en regiones cercanas a la capital como San Blas y San Benito, entre otras.

Se queja la directora de la Asociación de que para viajar a Chinandega o a otros departamentos desde Managua, a ellos les significa sólo en gasolina entre 700 y 800 córdobas, indicando que tienen, sin embargo, que ingeniárselas para ir, pues es precisamente en estas zonas retiradas y en algunas montañosas donde los enfermos se ocultan y no tienen ni frazadas, a veces ni una almohada.

Una importante suma de dinero fue lo recaudado en este evento, en cifras que dará a conocer en breve el comité y que contó con el apoyo de decenas de voluntarios y dueños de negocios nicas que dieron donativos de comida y en efectivo para el montaje de esta gran tardeada, que se considera la primera en Estados Unidos para los paisanos enfermos de lepra.

Finalizó diciendo la Lic. Huelva que estaba infinitamente agradecida con la comunidad nicaragüenses y amigos de Nicaragua de otras nacionalidades, que habían asistido a la tardeada del domingo, la que según le informó Manuel Moreira, fue exitosa. El Comité José de La Cruz Mena (El Divino Leproso) en San Francisco, California, lo conforman como presidente, Mario Palacios Alvarado; vicepresidente, Jilma Moreira; secretario, Óscar Gutiérrez; tesorero, Sergio Gutiérrez; fiscal, Manuel Moreira; relaciones públicas, Luis Echegoyen; y vocales, Salomón Ruiz y Michael Mora.