Jorge Eduardo Arellano
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El multimillonario plan de 700,000 millones de dólares para rescatar a los bancos en Estados Unidos, afrontó ayer miércoles dificultades para salir adelante debido a la hostilidad que suscita en el Congreso, mientras el propio presidente George W. Bush acude en su ayuda.

El primer mandatario estadounidense pronunció un discurso televisado anoche, y según la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, el mandatario subraya que el plan es “la mejor decisión” para evitar la “crisis del siglo” en los mercados financieros.

El candidato republicano a la presidencia, John McCain, estimó que “es claro que no ha surgido un consenso para respaldar la propuesta del gobierno y no creo que el plan que está sobre la mesa sea aprobado en su estado actual”.

Suspende su campaña
Además, McCain anunció que suspende su campaña electoral debido a la crisis, y pidió cancelar el debate televisivo de este viernes que lo iba a enfrentar a su rival, Barack Obama.

Por su lado, el primer ministro chino Wen Jiabao advirtió en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, que “la actual volatilidad financiera, en particular, ha afectado a numerosos países y su impacto probablemente se haga más serio”.

“Para enfrentar el desafío, todos debemos hacer esfuerzos concertados”, afirmó Wen.

China es uno de los mayores poseedores de obligaciones del Tesoro estadounidense del mundo, y financia, en consecuencia, una parte no desdeñable de la economía estadounidense.

Entretanto, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, defendían el plan de rescate en el Congreso, tras haberlo hecho ya el martes, con escaso éxito.

El plan consiste en desbloquear fondos públicos por hasta 700,000 millones de dólares para comprar los activos dudosos o “tóxicos” que afectan el balance de los bancos y siembran dudas sobre la solidez del sistema.

Paulson repitió varias veces que hubiera preferido no haber tenido que acudir allí, pero que la única forma de destrabar el sistema era devolver la confianza al mercado verificando los balances de los bancos y lograr que el crédito, “vital para la economía”, volviera a funcionar.

“Queremos estimular a los bancos y financieras a prestar dinero para hipotecas”, declaró Paulson ante los representantes.

Parar las quiebras
“Debemos actuar para impedir que continúen la serie de quiebras de instituciones financieras y la paralización del crédito que amenaza el bienestar financiero de las familias estadounidenses, la viabilidad de las empresas, pequeñas y grandes, y la salud misma de nuestra economía”, añadió.

Pero la tarea de Paulson y de Bernanke no parecía fácil. “Estamos trabajando con el senador (demócrata, Chris) Dodd (presidente del Comité bancario del Senado) en el rechazo de la propuesta del Tesoro”, dijo Steve Adamske, portavoz del influyente congresista Barney Frank, quien agregó: “Luego podremos trabajar con la Administración para someter a votación un nuevo proyecto con algunos cambios”.

Por su parte, el senador independiente Bernie Sanders (Vermont, este), quien se define como demócrata socialista, se declaró ante la prensa partidario de que los estadounidenses más ricos paguen el costo del plan de rescate.

Por su parte, el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), John Lipsky, afirmó el miércoles que otros países pueden verse obligados a considerar en los próximos meses medidas semejantes a las adoptadas por Washington.

“Es posible que los gobernantes de otros países desarrollados tengan que enfrentar desafíos similares durante los próximos meses”, advirtió.

Por si fuera poco, el FBI confirmó a la AFP que lleva a cabo una amplia investigación en los medios financieros de Estados Unidos, aunque no precisó si los cuatro gigantes del sector están implicados, tal como afirman los medios estadounidenses.

Según estos medios, el FBI está investigando alegaciones de fraude contra los gigantes financieros Lehman Brothers, Fannie Mae y Freddie Mac, y contra la aseguradora AIG.

Desde la semana pasada, la Fed inyectó ya más de 170,000 millones de dólares en dinero fresco ante la falta de liquidez en el sistema.

El retraso en la adopción del plan de Paulson y las reticencias de los legisladores dejaron el miércoles a las bolsas en un moroso compás de espera: la bolsa de Nueva York cerró mixta: el Dow Jones bajó 0,27% pero el Nasdaq subió 0,11%.

Las plazas europeas cerraron en baja, aunque las asiáticas habían acabado en verde.