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Según datos de la delegación territorial del Marena en Jinotega, el arrastre de suelos está causando sedimentación en el lago de Apanás, sin contar con el vertido de aguas mieles que aún está en proceso de control, por lo cual más de 1,600 productores de Jinotega cuyas parcelas se ubican a orillas o cercanas al lago de Apanás tendrán que trabajar en la reforestación ambiental de la zona.

Víctor Castro, delegado del Marena en Jinotega, indicó que al ser Apanás un sitio Ramsar, el cual cuenta con 54 kilómetros cuadrados de superficie, se está trabajando en la parte alta del sitio para evitar el vertido de agroquímicos y aguas mieles a las subcuencas que abastecen el cuerpo de agua.

Uno de los sitios en los que se está reforestando desde octubre pasado es la parte oeste del río Jigüina, uno de los principales afluentes de Apanás. Según Castro, además de reforestar se está trabajando en la conservación de los suelos, para que el arrastre de los mismos ya no siga llegando hasta el lago.

Siete sistemas de restauración

"También se ha trabajado para que las aguas mieles y la pulpa de café no lleguen a las fuentes de agua superficiales", refirió Castro.

El proyecto de restauración ambiental, en esta etapa organiza a los productores que tengan de entre cuatro a más de 200 manzanas de terreno.

"Se están implementando 7 sistemas de restauración ambiental, entre ellos eco-forestales, silvo-pastoriles, manejo del bosque existente, manejo de la regeneración natural, implementación del bosque energético e industrial, en todo lo que es la subcuenca del lago de Apanás y río Viejo, esto con fin de proteger esta microcuenca que abastece a este lago que contribuye a la generación hidroeléctrica", remarcó Castro.

Se espera que a partir de junio se empiece a plantar más de un millón de plantas para reforestar las zonas aledañas al lago y a las microcuencas.

 

Educar a la población

Por su parte Elin Jirón, facilitadora del Programa de Conservación y Turismo Sostenible de La Cuculmeca, indicó que si bien el mayor problema sigue siendo el vertido de aguas mieles a las fuentes de agua, están capacitando a nueve Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS), para que estos, a su vez, instruyan a la población sobre las graves consecuencias de la contaminación de los afluentes.
Asimismo, laboran en pro de las prácticas amigables con el medio ambiente y la educación sobre este tema en las escuelas, donde 300 niños de 9 escuelas participan de la iniciativa que pretende que la población valore más los recursos hídricos.