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Costa Rica, el único país centroamericano que no tenía embajador en Nicaragua desde 2010, se comprometió este martes a través de su nuevo embajador, Javier Sancho, a respetar los fallos que dicte próximamente la CIJ por los dos diferendos interpuestos en La Haya, tras considerar que este tribunal de justicia es la única instancia competente para resolver diferencias entre ambos países.

Ayer, en Managua, el presidente Daniel Ortega recibió las cartas credenciales del embajador Sancho, más las del embajador de Venezuela, José Francisco Arrúe, y del nuevo nuncio apostólico del Vaticano, monseñor Fortunatus Nwachukwu, quien también se puso a disposición del presidente Ortega para trabajar juntos por el bien de Nicaragua.

Vaticano “no tiene intereses políticos”

Nwachukwu señaló a Ortega que la Santa Sede no tiene “intereses políticos”. “Según la enseñanza del Evangelio, el nuncio apostólico trabaja para representar al Santo Padre para el bien del pueblo. Nuestros intereses son los del bien del pueblo donde estamos destinados”, explicó el obispo nigeriano.

Costa Rica y Nicaragua tienen mucho que hablar

En el acto protocolario, el embajador costarricense también dijo a Ortega que Nicaragua y Costa Rica tienen una gama de asuntos comunes y relevantes por conversar, como las migraciones, el desarrollo transfronterizo, el medio ambiente, la lucha contra el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y el terrorismo, que son un reto para ambas naciones.

En la entrega de credenciales, en la Casa de los Pueblos, en Managua, el mandatario nicaragüense envió saludos al presidente Chávez a través del nuevo embajador Arrúe, e invitó al nuevo Nuncio a hacer las observaciones que desee, al tiempo que invitó al gobierno de Costa Rica a estar juntos cuando la CIJ dicte sentencia por los diferendos por Harbour Head y por la trocha que Costa Rica construye al margen del Río San Juan.

 

Sin “intereses políticos”

El nuevo Nuncio Apostólico del Vaticano, monseñor Fortunatus Nwachukwu, se puso a disposición del presidente Ortega para trabajar juntos por el bien de Nicaragua, y declaró que su gobierno no tiene intereses políticos en el país.