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La angustia que por 10 años vivió Reina Escalante López llegó a su fin este lunes, al lograr comunicarse por teléfono con su hija Irene Narcisa Rugama Escalante, de 31 años, quien estaba desaparecida y fue localizada por el activista de los derechos humanos, Rubén Figueroa, en el municipio de Villa de Comaltitlán, Chiapas, México.

La joven chinandegana se casó con un mexicano y tiene dos hijas en ese país.

La progenitora, de 60 años, que habita en el reparto “Alejandro Dávila Bolaños”, de Chinandega, relató a El Nuevo Diario que su hija salió en 2002 en busca del “sueño americano”, y se quedó en territorio mexicano, tal como lo confirmó en aquella ocasión mediante una llamada telefónica.

“Mi hija perdió mi número y no volví a saber más de ella, hasta el lunes que ambas emocionadas lloramos a través del celular. Mucha gente me decía que estaba muerta, pero siempre tuve fe en el Señor de que estaba viva”, indicó.

Expresó que el lunes, cuando culminó una semana de ayuno en la iglesia evangélica a la que pertenece, su hija fue localizada, lo que atribuye a un milagro de Dios.

Manifestó que en su afán por encontrar a Irene Narcisa, viajó a Zaragoza, España, donde laboró durante cuatro años, y en 2011 participó junto a otras tres madres de Chinandegana en la primera caravana en búsqueda de sus hijos, que recorrió varios estados de México.

“En esa oportunidad dejé varios contactos, entre ellos Rubén Figueroa, quien es integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano, MMM. Le agradezco a él; al Servicio Jesuita para Migrantes, SJM; y al comité de búsqueda de Honduras, entre otras entidades, por haber encontrado a mi hija”, dijo.

 

Seguirá acompañamiento

Dona Reina, muy emocionada, dijo que seguirá acompañando a las madres centroamericanas en la búsqueda de sus hijos, porque ha sentido el dolor de la ausencia de un ser querido, y espera muy pronto reencontrarse con Irene Narcisa, sus dos nietas y su yerno.

“Dos veces soñé a mi hija viva, la miraba sucia y venía en un bus del norte. Nunca la soñé muerta, por eso siempre tuve fe en que la encontraría. Me siento muy feliz”, dijo la progenitora, quien la noche del martes en un culto evangélico dio su testimonio.

Expresó que su hija trabaja en México, y respetará su decisión si se queda viviendo definitivamente en ese país, tomando en cuenta que sus dos nietas y su yerno son mexicanos.

Miriam Rugama, de 24 años, expresó que se comunicó con su hermana, y está ansiosa por verla y juntas dar gracias a Dios en la iglesia evangélica por su aparición.

Manifestó que fue testigo del sufrimiento de sus padres durante una década, y que la localización de su hermana es el mejor regalo que han recibido de parte del Señor.

 

Continúan búsqueda

El sacerdote José Luis González Miranda, del Servicio Jesuita para Migrantes en Nicaragua, expresó que a través de un buscador de internet, y con la ayuda de Rubén Figueroa, localizaron a Irene Narcisa.

El funcionario agregó que la búsqueda de miles de migrantes centroamericanos, incluyendo 77 de Chinandega, continúa.

Expresó que se requiere de la ayuda de los gobiernos junto a la sociedad civil para cumplir esa importante misión.

“Doña Teodora Ñaméndiz, de Chinandega, encontró a su hijo en Tierra Blanca, Veracruz, después de 32 años de no verlo. Las madres siempre deben abrigar esperanzas”, afirmó.