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Unos 980 reos del penal de Cuisalá, en Juigalpa, Chontales, mantienen desde ayer una protesta en las cuatro galerías existentes en el lugar, demandando a las autoridades que cumplan con las órdenes de libertad emitidas por jueces para algunos de ellos que ya cumplieron sus condenas.

Ayer, las galerías amanecieron amarradas con alambre que los presos colocaron en la parte de adentro de los portones para impedir el acceso de los funcionarios del penal.

“No dejan entrar ni salir a nadie (los presos). No dejaron (los presos) que entrara la comida ni las medicinas para los enfermos. Los pasillos están llenos de guardias, y en los torreones hay ametralladoras”, dijo un recluso que prefirió omitir su nombre.

20 órdenes sin acatar

El reo Gerald Gómez, de 39 años, quien tiene siete años pagando una condena de 28 años, por homicidio, detalló vía telefónica que desde el miércoles presionan a las autoridades del penal para que liberen a los más de 20 reclusos que, según ellos, ya tienen órdenes de libertad, pero no han sido cumplidas.

“Yo estoy en la Galería 1, y solo allí hay cinco reos que tienen órdenes de libertad y que no se les ha cumplido, pero en total en el penal hay más de 20 reclusos con esa situación. Algunos obtuvieron sus órdenes de libertad por cumplir sus condenas y otros a través de beneficios”, expuso Gómez.

Agregó que a raíz de la protesta, los están presionando con la medida de “cero comida y medicinas para los enfermos”.

“Los enfermos exigen medicinas y no hay, aquí mucha gente se muere por falta de medicinas. Este año no ha habido muertes, pero el año pasado se dieron dos casos”, expresó el recluso.

“Como estamos en huelga (los funcionarios del penal) se llevaron hasta las cazuelas de cocinar, por ser armas peligrosas”, dijo Gómez, quien se quejó por la retardación de justicia por parte del Poder Judicial.

Los prisioneros también demandan que la Fiscalía no apele ni recurra a casación cuando un reo obtiene ante un juez, libertad bajo beneficios.

Franklin Palacios Bravo, otro de los que purga condena en el penal de Cuisalá por abuso, pidió que liberen a los reos que ya cumplieron sus condenas.

Autoridades callan

El Nuevo Diario conoció que una comisión enviada por la jefatura del Sistema Penitenciario Nacional, se presentó al penal de Cuisalá para pedir a los reos que depongan su protesta, pero no lograron convencerlos.

En tanto, en las instalaciones del penal ninguna autoridad, incluido el alcaide Evenor Centeno, quiso brindar declaraciones al respecto, pese a que se encontraba en sus oficinas.

La situación en el penal motivó a que familiares de algunos reclusos llegaran al lugar temiendo por su seguridad.

Migdalia del Socorro López, habitante de Juigalpa, llegó preocupada porque su primo, Héctor Mendieta, paga condena en ese penal.

López manifestó temor de que esta situación tenga un desenlace violento, y consideró que “no es justo lo que les están haciendo a los reclusos que ya tienen derecho de estar libres… “ellos amenazaron que si no los escuchan, ‘se va a armar’”.

 

Penal saturado

En declaraciones recientes a El Nuevo Diario, el delegado de Gobernación en Chontales, Alvin Jarquín, reconoció que el penal de Cuisalá atraviesa serios problemas de hacinamiento, con una población de 980 reos de toda la región central, cuando su capacidad es para 600 reclusos.

Según confirmó el comisionado Edgardo Coronado, tienen a 100 reos con sentencias firmes, 90 bajo prisión preventiva y cinco en proceso de investigación.