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El desabastecimiento de agua potable castiga a más de siete mil habitantes de tres barrios de Tipitapa, ya que desde hace seis meses les han reducido las horas de suministro del líquido, a tan solo dos horas en la madrugada.

Aquellas noches en las que nada interrumpía el sueño de Violeta López, acabaron. Ya no recuerda hace cuánto, pero sabe que fue hace mucho tiempo la última vez que sus ojos se abrieron hasta el amanecer.

No se trata de insomnio y tampoco de los efectos de la vida resumidos en los surcos de su rostro. Los desvelos son por la necesidad de recoger agua a medianoche y así garantizar el líquido para el día siguiente. Todo un sacrificio para López, de 65 años de edad.

Pero esta tarea no es exclusiva para esta pobladora del barrio “Orontes Centeno”, en Tipitapa. También los vecinos del “Yury Ordóñez” y Loma Verde sufren por trasnochar a diario, ya que deben estar atentos a la primera gota que salga de sus grifos, para no quedarse sin agua.

“Uno no sabe a qué hora exactamente va a venir el agua y hay que estar despierto. Si no, se queda uno a pie”, dijo Sabina Mayorquín, pobladora del barrio “Orontes Centeno”.

Enacal promete nuevo pozo

Por su parte Patricia Guido, delegada de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, en Tipitapa, dijo que están conscientes del problema que enfrentan los pobladores de ese municipio, por lo cual desde noviembre pasado inició la perforación de un pozo en unos terrenos del Sistema Penitenciario.

“El área de Operaciones de Enacal está trabajando para mejorar el abastecimiento. El pozo ya empezó a trabajar a inicios de enero. No se ha inaugurado, porque todavía se está terminando y está en período de prueba para abastecer a los barrios afectados”, explicó.

La funcionaria no detalló la capacidad que tendrá el nuevo pozo, pero aseguró que entrará en operaciones en las próximas semanas, ya que se encuentra en período de prueba.

En verano es peor

El poblador Eddy Quintero no cuenta con ese nuevo pozo, él dice: “Hay que ver para creer”. Lo que sí es seguro para él es que en verano la situación empeora.

A Quintero no le emociona la llegada de la Semana Santa, porque aseguró que es cuando más sufren escasez de agua.

“En mi familia nos turnamos para recoger el agua, porque es duro que una sola persona sea la que se levante. Ahorita por lo menos nos llega por unas cuantas horas, pero en verano hay días en que no viene del todo”, dijo.

 

La historia del problema

Ricardo Osejo, coordinador de la Organización de Defensa para los consumidores, ODC, señaló que el problema de desabastecimiento de agua potable en los barrios “Orontes Centeno”, “Yury Ordóñez” y Loma Verde se remonta a más de una década.

Osejo recordó que el año pasado habría sido inaugurado por Enacal un pozo en Loma Verde, para abastecer las zonas afectadas. Sin embargo, este salió de operaciones pocos meses después de haber sido habilitado, ya que la fuente era de aguas termales, es decir, no potable.

“Ellos (las autoridades de Enacal) prometieron en mayo o junio del 2012 reactivar nuevos pozos para solucionar el problema, pero hasta ahora no han informado nada. No se sabe si echaron a andar un pozo en los predios del Penitenciario, y si lo hicieron no han distribuido el agua hasta ahora”, añadió.

Además, comentó que los pobladores afectados han denunciado que a pesar de la deficiencia del servicio, les está llegando una alta facturación, por “un consumo de aire”.