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  • AFP y EL PAIS

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió que los recortes presupuestarios “severos” y “estúpidos” que entraron en vigor este viernes en Estados Unidos, provocarán una crisis económica que costará empleos y dañará la economía del país.

Los recortes están calculados en US$85,000 millones, debido a la falta de un acuerdo entre demócratas y republicanos para lograr un equilibrio en el Presupuesto del país.

La Casa Blanca describió en términos dantescos el panorama ante el que se encuentra el país: los veteranos de guerra dejarán de cobrar sus cheques, habrá largas colas y retrasos en los aeropuertos, porque habrá que reducir las horas de trabajo de controladores y de personal de seguridad, miles de familias se quedarán sin ayuda escolar o sin atención sanitaria, se retrasarán las gestiones de todos los ministerios, 800,000 empleados civiles del Pentágono tendrán que tomarse días de descanso sin cobrar, 10,000 maestros serán temporalmente enviados a casa.

La Oficina de Control del Presupuesto del Congreso ha calculado que la economía norteamericana perdería alrededor de 750,000 puestos de trabajo al final de este año.

“Yo no soy un dictador. Soy un presidente”, dijo Obama desde la sala de prensa de la Casa Blanca, minutos después de su primer encuentro con los líderes del Congreso desde el inicio de esta última crisis política- presupuestaria.

“Lo que no puedo hacer es forzar al Congreso a que tome buenas decisiones”, expresó el mandatario.

“Ante la ausencia de determinación de parte del presidente de la Cámara de Representantes (el republicano) John Boehner, y de otros líderes a la hora de colocar los intereses de las familias de clase media por encima de la política, estos recortes van a entrar en vigor”, agregó.

La presidencia demócrata ha hecho sonar las alarmas desde hace varios días sobre las consecuencias concretas de una amputación de gastos de US$85,000 millones sobre los siete últimos meses del año fiscal, o sea un 8% para defensa y 5% para otros sectores, hablando de desempleo parcial de funcionarios y afectaciones en los servicios públicos.

El nuevo secretario de Defensa, Chuck Hagel, advirtió que los recortes presupuestarios “amenazan” la capacidad del Pentágono de llevar a cabo su misión.

Según el subsecretario de Defensa, Ash Carter, los cerca de 800,000 trabajadores civiles que trabajan para el Departamento de Defensa serán enviados al seguro de paro un día a la semana entre abril y septiembre, lo que representará una caída de 20% de su salario.

Obama estimó que estos recortes “innecesarios” van a debilitar la economía, a perjudicar el empleo, y son una prueba de que ambas partes deben lograr un acuerdo.

 

Crecimiento se reduciría

El Fondo Monetario Internacional, FMI, estimó el jueves que el aún frágil crecimiento del país podría reducirse 0.5 puntos porcentuales debido a los recortes.

Por su parte, la agencia de calificación Standard and Poor’s, SP, que privó a Estados Unidos de su “triple A” en 2011, consideró que los recortes tendrán un efecto “limitado” en la economía del país, “bajo la condición, por supuesto, de que no se prolonguen en el tiempo”, según un informe.

Por su parte, Boehner insistió este viernes en la negativa de su partido a un alza de los impuestos a los más ricos como pretenden los demócratas.

Desde 2011, cuando los conservadores tomaron el control de una parte del Poder Legislativo, Obama y sus adversarios se han enfrentado por la forma de buscar el equilibrio de las cuentas públicas, con el fondo de un alza vertiginosa del endeudamiento de la primera economía mundial, actualmente de más de US$1,6 billones.

A falta de un acuerdo, ambas partes han encontrado soluciones temporales. La idea, emitida a mediados de 2011 por la Casa Blanca y aceptada por los republicanos, fue la de poner en marcha recortes automáticos en los gastos, y que fueran considerados demasiado dolorosos como para incitar a negociar una solución.

Obama aceptó el principio de los recortes en los gastos, pero exige que los más ricos paguen mayores impuestos, un requisito difícil de aceptar para los republicanos, que ya accedieron en enero a aumentar la carga fiscal de los estadounidenses con mayores ingresos.

Esta crisis debería adicionarse muy pronto a otra, aún más llena de amenazas: el financiamiento del Estado federal para los últimos meses del ejercicio 2013, que deberá ser objeto de un voto en el Congreso antes del 27 de marzo, y sin el cual los servicios públicos deberán cerrar pura y simplemente.

 

Afecta seguridad

El nuevo secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, advirtió que los recortes presupuestarios amenazan la capacidad del Pentágono de llevar a cabo su misión, por lo cual, les preocupa la seguridad de EE.UU., porque 800 mil trabajadores civiles del Departamento de Defensa dejarán de laborar un día a la semana.