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Cuando nos casamos (1969) fuimos receptores de consejos de todo tipo, positivos y negativos, algunos con buenas intenciones, otros no. Entre esa cantidad de consejos había uno que lo oímos pero no lo escuchamos, por lo tanto no lo asimilamos, ese mensaje está en la Biblia: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”. Efesios 5:31

En aquellos años de juventud e inexperiencia, “una sola carne” tenía que ver con el tema sexual, significaba que una vez fuésemos marido y mujer, nos hacíamos acreedores de licencia para tener intimidad sexual sin violentar ningún tipo de norma establecida por conducta social alguna. Cuan lejos estábamos del verdadero significado e implicaciones de esa palabra.

Un autor explica el alcance de “una sola carne” de la manera siguiente: Si a una persona le está dando problemas un bien material (televisor o refrigeradora o auto etc..) y se dificulta su reparación, procede a cambiar por uno nuevo. Por otra parte, si sufre un daño severo en un miembro de su cuerpo, por ejemplo, un dedo, y corre riesgo de amputación, hace hasta lo imposible con tal de no perder el miembro dañado. Pues amiga, amigo, esta segunda situación es la que expresa el verdadero significado de “una sola carne”.

Lastimosamente, ante los problemas en las relaciones de pareja, hay quienes optan conforme a la primera situación, tratan la relación como cualquier artefacto material, no luchan con todo lo que tienen por salvarla, por el contrario, más temprano que tarde, proceden a cambiar por una pareja nueva.

La Biblia en Efesios 5:28-29 dice: “Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida”. Esta palabra profundiza aún más el alcance de “una sola carne”, ello significa que ya no somos dos, al unirnos en matrimonio pasamos a ser uno.

La pareja, hombre y mujer, al contraer matrimonio se transforman en “una sola carne”, si bien son dos personas diferentes con sus propias particularidades, las cuales deben respetarse, inician una vida de unidad de espíritu, emocional y física, que comparten proyectos para edificar una familia conforme a los mandatos y preceptos que establece la palabra de Dios.

Nosotros, por muchos años navegamos en nuestro matrimonio guiados con una brújula equivocada, que en vez de llevarnos hacia puerto seguro, nos conducía al sufrimiento y a la frustración; hoy que hemos asimilado el significado correcto de “una sola carne”, practicamos cotidianamente el respeto, la paciencia, la tolerancia entre nosotros, evitando siempre hacer daño a la pareja, sea de palabra, de gesto y ya no se diga, físicamente; sabemos y así lo sentimos, que si dañamos a la pareja, a nosotros mismos nos dañamos.

Apreciada amiga, querido amigo, te invitamos a apropiarte de esta palabra; a luchar por la relación matrimonial, la solución no es cambiar por un modelo mas nuevo, por el contrario, hay que poner todo el empeño, recursos, paciencia, disposición, para lograr la paz y armonía en el matrimonio; y ello solamente es posible con Jesús. Te invitamos a que le digas: Jesús mío le pido perdón por las ofensas que le he hecho a Usted y mi pareja. Abro mi corazón para que Usted entre en él, y sea el centro de mi vida y de mi matrimonio.

 

Queremos saber de usted. Le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com y a escuchar el programa El Taller del Maestro, todos los domingos a las 5 de la tarde en Radio Maranatha 103.5 FM.