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Unos cincuenta voluntarios de la Cruz Roja, filial Granada, advirtieron ayer que no prestarán servicios de socorro en los balnearios de Granada, mientras el Gobierno central no investigue y corrija las irregularidades que -presuntamente- están ocurriendo a lo interno del Consejo Directivo de esta delegación.

La “dolorosa” decisión la tomaron después de varios llamados infructuosos al Ministerio de Gobernación y al Ministerio Público para que conozcan la situación y tras casi seis meses de espera sin respuesta.

“Que sea del conocimiento de las autoridades nacionales, y más aún de la opinión pública, que los voluntarios que formamos parte de cada uno de los componentes de la institución no prestaremos servicio esta temporada de verano por no estar de acuerdo que continúe en el cargo el señor Paul Borgen, quien cree que los socorristas somos sus empleados, mientras él se dedica a disfrutar de sus placeres con el uso de los recursos de la institución”, manifestó el sub jefe departamental de la Cruz Roja, Carlos Rivera.

Los cruzrojistas señalan que Borgen (presidente de la filial) ha expulsado de las asambleas a quienes no han estado de acuerdo con su desempeño. “Yo he sido uno de los expulsados de las reuniones del Consejo porque le he señalado algunas fallas, no puedo quedarme callado, no puedo obviar los estatutos, esa es mi función como fiscal”, expresó Jairo Daniel Robleto.

Otro de los señalamientos hechos a Borgen, es el uso inadecuado que, supuestamente, dio a US$3, 500 (tres mil 500 dólares) producto de la venta de dos ambulancias chatarra. “Ese dinero lo mantuvo en su poder durante cuatro meses y lo utilizó para hacer préstamos personales, trabajó como prestamista con dinero de nuestra institución. Y lo devolvió después de tanta presión e insistencia nuestra”, añadió Robleto.

Borgen responde

El Nuevo Diario conversó con Borgen para conocer su reacción y este asegura que los señalamientos en su contra obedecen al malestar que él causó a su llegada con el ordenamiento y las solicitudes de rendición de cuentas. Tras su elección como presidente, en diciembre de 2010.

Borgen dice que se encontró con una institución que debía C$15,000 al INSS, C$11,000 a Unión Fenosa y C$7,000 a Enitel, más otras deudas por salarios y aguinaldos retrasados.

“Esto era un completo desastre. Esos que andan desprestigiándome eran quienes tenían arruinada a la Cruz Roja. El dinero se desaparecía, no había ambulancia, no había equipos técnicos, no había nada, cuando yo llegué tuvimos que empezar de cero: pagamos las deudas, compramos una ambulancia y un camión para poder prestar servicios, pagamos a los trabajadores y poco a poco hemos ido alimentando una pequeña cuenta bancaria”, explicó.

El directivo manifestó que una de las personas que está promoviendo la división en la benéfica institución acumula una larga lista de quejas por maltrato a sus compañeros, indisciplina laboral e incluso por acoso sexual en perjuicio de una dama.

“Si el orden y el respeto les molesta, es problema de ellos, nosotros no vamos a permitir que se ensucie la imagen de Cruz Roja, una entidad que tiene 53 años de servicio a la población”, dijo tras agregar que los servicios no serán interrumpidos por el “capricho de algunos”.