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Con la promesa de una paga de 50 dólares diarios, 115 neosegovianos fueron llevados hasta fincas costarricenses donde supuestamente trabajarían en el corte de naranjas, pero en realidad se trataba de un plan para explotarlos con ingresos que no les darían ni para los tres tiempos de comida.

En las fincas de Costa Rica todo estaba preparado para someterlos a extenuantes jornadas de trabajo, donde dormirían en champas y, probablemente, nunca reunirían dinero para enviar a sus familiares.

Después de descubrir el engaño, 53 de los afectados prefirieron exponer sus vidas regresando a pie por solitarias veredas. Al llegar este jueves a Cárdenas, con los pies en llagas, y hambrientos, relataron la odisea que vivieron en manos de sus “contratistas”, quienes los llevaron hasta fincas ticas utilizando rutas clandestinas, y una vez en el lugar les informaron que apenas ganarían para no morir de hambre.

La odisea inició el martes 12 a las cinco de la mañana en la ciudad de Ocotal, donde los esperaba un camión que la mayoría abordó alegre, porque finalmente tenían trabajo.

“Cuando nos buscaron para hacernos la propuesta de trabajo, nos dijeron que ganaríamos 50 dólares al día, que viajaríamos a Costa Rica legalmente y que se nos respetarían nuestros derechos laborales”, narró decepcionada doña Emelina Mercedes Laguna, una de las 30 mujeres del grupo.

Por ruta clandestina

Los denunciantes relataron que cuando el camión, repleto de humildes obreros, se acercaba a la frontera Sur, al llegar al kilómetro 143.6 de la Carretera Panamericana, en vez de dirigirse al puesto fronterizo de Peñas Blancas para ingresar legalmente a Costa Rica, se desvió hacia la carretera que conduce al casco urbano de Cárdenas. Fue la primera señal de que algo no estaba bien.

Agregaron que cuando pasaron la base militar de Cárdenas, el camión continuó hacia el Sur, enrumbándose hacia puntos ciegos. Al llegar al río Sábalo, el conductor detuvo la marcha y allí les indicó que bajaran y caminaran en dirección a los naranjales que están en suelo tico.

Fueron tres horas de una caminata que comenzó a eso de las 3 de la tarde. Cuando finalmente llegaron a su destino, pasando montañas y veredas, se enteraron de que se hospedarían en unas champas donde ya estaban otros obreros.

Reyna Isabel López Mena, de 26 años, asegura que durante todo el recorrido no consumieron ni agua. No tenían a quién hacer reclamos ni consultas, pues la mujer que la “contrató” --a quien solo conoce como Alba-- no los acompañó en el viaje.

Pero a doña Elízabeth del Carmen Matey no se le borra el nombre de Juana Alicia Castellón, quien fue la encargada de hacerle el ofrecimiento de trabajo.

Ella confirmó que el encargado de trasladarlos por veredas hasta los naranjales ticos fue un sujeto que identificaban solo con el mote de “Waslala”.

Dividieron el grupo

Freddy González Cardoza, de 37 años, y originario de Jalapa, relató que el grupo de obreros nicas fue repartido entre una finca conocida como Las Palmas y otra hacienda localizada entre los distritos La Garita y Santa Cecilia, del cantón La Cruz, en la provincia de Guanacaste.

Dijo que, una vez en los plantíos de naranja, los nicas supieron que todo era una farsa. Primero les aclararon que no ganarían 50 dólares sino 1,800 colones --equivalentes a 70 córdobas-- por cortar 18 sacos de naranjas. Aparte tendrían que pagar su alimentación.

De acuerdo a González, quien junto a más de 50 neosegovianos fue ubicado en la finca Las Palmas, los “empleadores” tampoco les brindarían prestaciones sociales ni laborales.

El pésimo trato laboral motivó a los obreros a ponerse en huelga, y como no llegaron a acuerdos, no tuvieron más salida que retornar por veredas a suelo nicaragüense.

Los amenazaron

“Esto fue horrible, aguantamos hambre, sed y nos expusimos a felinos salvajes que deambulan por la zona. Algunos de nuestros compañeros hasta resultaron con llagas en su pies y cuando decidimos regresarnos, nos amenazaron con denunciarnos como indocumentados”, narró Reyna Isabel López Mena.

El retorno de los neosegovianos inició a las seis de la mañana del miércoles, y tras nueve horas de camino, lograron llegar hasta la Alcaldía de Cárdenas, donde el alcalde Rodolfo Pérez los apoyó con un servicio de comida para cada uno y los trasladó a la Cruz Roja de Rivas, donde ayer permanecían a la espera de que les ayudaran a regresar a Nueva Segovia.

 

Familiares angustiados en Ocotal

La desesperación y la angustia se apoderaron de varias familias del barrio Pueblos Unidos, de Ocotal, cuando se enteraron del engaño, sobre todo aquellos cuyos parientes no se encuentran entre el grupo que volvió.

Dina de Jesús López Quintero, madre de Jerson Noel Cuadra López, de 20 años, parte de los 53 que retornaron, dijo que están recolectando dinero para comprar combustible y poder apoyar con el regreso del grupo.

“Sabemos que hay 17 desaparecidos, casi todas mujeres entre 18 y 20 años”, agregó López, tras compartir que algunas mujeres dejaron solos a sus hijos en el barrio, solamente con un poco de alimentación que consiguieron al crédito, antes de partir hacia Costa Rica.

Agregó que consiguieron el número telefónico de la persona que llevó a los ocotaleanos, de nombre Léster Herrera, pero “primero contestó diciéndonos que las personas ya se encontraban en el plantío de naranjas y que estaban dormidos, eran como las 8 de la noche del martes, después apagó el teléfono y no sabemos nada más”, aseguró.

Consultado sobre el caso, el comisionado mayor Edgard Sánchez Aguilar, jefe de la Policía en Nueva Segovia, solamente dijo que están investigando en atención a la denuncia interpuesta por las familias de los engañados.

 

Iban adolescentes y mujeres

En el grupo de 115 neosegovianos reclutados para trabajar en Costa Rica, se estima que iban 30 mujeres y 15 adolescentes. De todos solo han regresado 53, y estos advierten que 17 desaparecieron mientras hacían el camino de regreso.