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La Costa Caribe nicaragüense es generalmente conocida por su tradicional danza del palo de mayo y el arte culinario de su plato típico, el rondón, dos de sus más reconocidas expresiones culturales.

Pero tiene muchos otros atractivos que ofrecer a visitantes nacionales e internacionales, dice Balbo Müller, coordinador del proyecto Manglares, implementado por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

En coordinación con el Gobierno de la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), se está impulsando una red comunitaria encaminada a fortalecer el desarrollo turístico cultural.

“Su objetivo es promocionar de manera responsable el uso de los recursos marino-costeros y la diversidad de aves de la región, y visibilizar sus cuentos, mitos, leyendas y toponimias (estudio del origen y significado de los nombres propios del lugar), que son parte de la herencia ancestral de los seis grupos étnicos que habitan la RAAS”, dice Müller.

La iniciativa fortalece las capacidades de 24 guías turísticos locales de los municipios de Bluefields, Corn Island, Desembocadura de Río Grande,

Laguna de Perlas y Kukra Hill, todos ellos caracterizados por ser ecosistemas marinos y costeros, con una población que incluye representación étnica de los pueblos indígenas, mestizos y afrodescendientes: creoles, misquitos, ulwas, ramas, garífunas y mestizos.

La joven promotora Princces Becford, originaria de San Juan de Nicaragua o Greytown, dice que el curso le abrió las puertas para promocionar el turismo en la localidad.

“Muchas veces tenemos una serie de lugares atractivos con historia, escena, y desconocemos que podemos vendernos de otra manera, el intercambio y la práctica enriquecen mis conocimientos para incorporar el valor integrado a los circuitos turísticos en la región”, dijo la joven Becford.