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La vida de una familia de la comunidad de Chiquilistagua, en Managua, cambiará a partir del próximo viernes, cuando 14 adolescentes del colegio Palmer Trinity, de Miami, terminen de construirles y amueblarles una casa.

Salvadora Palacios y Miguel Silva, junto a sus niñas de 4 y 8 años, ya no se sentirán incómodos en la pequeña casa de tablas del papá de Silva, donde en los últimos años han convivido con cuatro personas más.

“Nos sentimos muy alegres y agradecidos”, expresó Palacios, cuya familia accedió a este beneficio luego de enviar una carta a la organización Open Heart, con presencia en Nicaragua, explicando la necesidad de una nueva casa.

María Vanegas, una nicaragüense que desde muy pequeña se fue a Estados Unidos y hoy es profesora del colegio Palmer Trinity, señaló que en todo ese tiempo han construido unas 14 casas en la comunidad de Chiquilistagua.

Cambios en ambas partes

La misión es organizada por Adriana Truby y Leo Llinas, de Open Heart, y los profesores María Vanegas, Raúl González y Katie Lamiell, del colegio Palmer Trinity. Los estudiantes son: Patricia y Francisco Martínez Ortiz, Guadalupe Suárez, Fabiana Vivaqua, Arizza Baiamonte, Eric Barreto, Joseph Chao, Anabel Danon y Kristy Joseph, Stephanie Montoya-Relich, Hallie Parten y Matthew Partem.

Estos adolescentes, que cursan entre noveno y duodécimo grado en el colegio Palmer Trinity, iniciaron ayer la construcción de la casa y aunque cuentan con la guía de cuatro albañiles locales, se encargan de hacer la mezcla de cemento, excavaciones, pintura, traslado de bloques, entre otras actividades.

Además de la mano de obra, estos muchachos también están aportando el costo de la construcción y amueblado de la casa con una cama, sillas y una cocina, lo cual tiene un costo de aproximadamente US$7,000.

Cambiar la vida en una semana

Fabiana Vivaqua afirmó que para ella es muy satisfactorio saber que en una semana pueden cambiar la vida de una familia, pero aseguró que el cambio también se da en ella y sus compañeros. “Nosotros ganamos también, no solo ellos”, dijo esta joven que también participó en la misión que vino el año pasado.

Para Patricia y Francisco Martínez Ortiz la experiencia es mucho más valiosa, pues aunque esta sea la primera vez que vienen, ellos son hijos de padres nicaragüenses. “Como nicaragüense me hace muy feliz tener esta oportunidad de ayudar a personas que no tienen un hogar adecuado”, comentó Francisco Martínez.

 

Bondadosa alianza

Open Heart trabaja de la mano con el colegio Palmer Trinity desde hace 13 años, de tal manera que cada vez que dicha organización de beneficencia tiene una obra pendiente en Nicaragua, viene un grupo de estudiantes para hacerla realidad, explicó la profesora María Vanegas.

Dicha alianza inició gracias a que un miembro de Open Heart era amigo de una exprofesora del Palmer Trinity, quien al conocer el trabajo de Open Heart tuvo la idea de organizar misiones integradas por estudiantes.

Vanegas explicó que cada año decenas de estudiantes del colegio Palmer Trinity se postulan para formar parte de las misiones, pero lamentablemente solo hay cupo para poco más de una docena. Agregó que desde el 2010 las misiones vienen dos veces al año.