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El pastor evangélico Róger Zeledón fue asesinado con saña por sus victimarios, quienes le causaron múltiples fracturas en diferentes partes del cuerpo, antes de propinarle los golpes mortales en la cabeza, la cual quedó prácticamente desbaratada, según el médico forense Richard Larios Navarrete.

El médico afirmó que entre los principales hallazgos encontrados en el cadáver del pastor están múltiples fracturas de los huesos de la frente; temporales y parietales, al igual que el maxilar inferior.

Cada uno de los huesos de la cabeza estaban quebrados en diferentes pedazos, y se encontró fractura del antebrazo derecho en la parte media, acompañado de un hematoma importante en ese mismo nivel.

En la mano izquierda tenía otro hematoma, y se le encontraron fracturadas sus costillas octava y novena.

“Las lesiones de los brazos y antebrazos fueron propinadas cuando la víctima aún con vida luchó contra sus agresores intentando sobrevivir, pero la fuerza de sus victimarios y el golpe mortal encontrado en la frente lo doblegaron”, refirió el médico.

El médico aclaró que de acuerdo con las investigaciones, no hubo secuestro, porque el pastor tenía 26 días de haber sido asesinado. Sin embargo, la Policía fue informada más de 10 días después de su desaparición.

Es evidente que los agresores querían ocultar el cadáver, refirió el especialista forense, quien añadió que la ropa fue también desprendida del cuerpo antes de colocarlo en la fosa. Asimismo, los pies fueron atados.

Presentan a imputados

Mientras el cuerpo del pastor evangélico Róger Zeledón, de 89 años, era sepultado en su pueblo natal Wiwilí, departamento de Jinotega, sus supuestos asesinos: Ernesto Jarquín Orozco, de 40 años, y José Coronel Escoto, eran mostrados a los medios de comunicación en la Policía Nacional de Siuna, Región Autónoma del Atlántico Norte.

El comisionado mayor Otilio Duarte, jefe de la Delegación Policial del Triángulo Minero, Prinzapolka y Mulukukú, dijo que aún continúan con las investigaciones y realizan un fuerte operativo para dar con la captura del tercer implicado, Edward Evener Zeledón, quien es además sobrino de la víctima.

El jefe policial no descartó que aún esté involucrado un cuarto elemento, el que conducía la camioneta de la víctima, quien tampoco ha sido localizado.

“No hubo secuestro. El mismo día que se lo llevaron lo mataron sus deudores. Se supone que el móvil fue para no pagarle una deuda que tenían con él”, refirió el jefe policial.