Rafael Lara
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Son unos 5,000 casos de violencia sexual los que han llegado al Instituto Medicina Legal, IML, de los cuales el 90% son menores de 18 años, algo que según el Movimiento contra el Abuso Sexual, MCAS, es una situación grave reflejada en los embarazos adolescentes.

“De un promedio de 15,000 casos sobre violencia intrafamiliar y sexual a los que el IML les realizó peritaje en el año 2012, alrededor de 5,000 casos correspondieron a delitos sexuales, y el 90% eran menores de 18 años, o sea, delitos contra niños y adolescentes”, dijo el doctor Zacarías Duarte, Director del ILM, durante la reunión del Poder Judicial sobre efectividad de la Ley 779. Datos del informe 2012 del IML muestran que se registraron exactamente 5,371 peritajes.

Managua, seguida por Matagalpa, Chinandega y Masaya obtuvieron los primeros lugares en casos de violencia sexual, siendo los conocidos los principales victimarios, seguidos de familiares, los novios, los padres y los padrastros.

25 víctimas tras cada abusador

Para Karla Olivares, sicóloga especialista en abuso sexual y responsable de monitoreo del MCAS, destacó que lo observado en cifras es lo denunciado, por lo cual señaló que el estudio “Una visión masculina de violencia sexual”, de la Coordinadora de ONG que trabajan con Niñez y Adolescencia, Codeni, indica que por cada abusador sexual, hay al menos 25 víctimas tras él.

“Más grave aún es que la mitad de las menores abusadas --el 50.8%-- está en el rango entre los 0 a los 13 años. Es la edad de mayor vulnerabilidad, y los abusadores utilizan el chantaje afectivo, intimidan y hasta amenazan a sus víctimas para consumar el delito”, expresó Olivares.

La especialista especificó que, por lo general, los abusadores son conocidos, familiares o vecinos, quienes tienen acceso a estar cerca de sus víctimas mientras vigilan los movimientos de los responsables del menor, para conocer el momento de estar solo con su víctima.

Desconocen concepto

La sicóloga menciona que la víctima a muy temprana edad no comprende el concepto de abuso sexual y violación, por tanto, no puede expresarlo. Así, el abusador mantiene todo un trabajo sicológico que manipula la inocencia, la voluntad y confunde a la niña o al niño.

“Es entonces que vienen los cambios de actitud y los padres o responsables deben estar atentos y creerle al menor. Sin embargo, culturalmente, cuando la menor de edad que antes era un amor con el papá, el padrastro, el abuelito o el vecino, ahora lo rechaza insistentemente, lo que se hace es recriminarle que es una malagradecida”, comenta Olivares, cuya organización impulsa una campaña de prevención denominada “Yo te creo”.

 

Cifras de 2012

Según el Instituto de Medicina Legal, en 2012 se dieron 15,000 casos de violencia intrafamiliar, de los cuales 5,000 correspondieron a delitos sexuales

 

Acciones insuficientes

Magali Quintana, del Movimiento Católicas por el Derecho a Decidir, que abordan el tema de violación y embarazo, indicó que a pesar de tener la Ley 779, y los esfuerzos de las autoridades, la impunidad de los casos de violación sigue alta: 40% según la CDD.

Los factores que influyen son la falta de fiscales, de Comisarías de la Mujer, de jueces especializados, y, en muchos casos, la falta de voluntad de los operadores de justicia. “Aunque con esta Ley este año se redujeron los femicidios, incluso hay quienes quieren reformar la Ley 779, que protege a las mujeres”, alegó Quintana.

La población debe tomar conciencia del problema y cambiar la cultura machista que aún predomina, agrega Magali.