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Al menos 600 nicaragüenses indocumentados trabajan en fincas productoras de naranjas en Costa Rica en condiciones infrahumanas, y por salarios mucho menores al mínimo fijado por la ley, denunciaron ayer autoridades de este país.

El director de Migración de Costa Rica, Freddy Montero, explicó en rueda de prensa que el caso salió a la luz debido a denuncias de medios en Nicaragua, por lo que el Gobierno costarricense decidió investigar las condiciones de estos trabajadores.

En una inspección conjunta entre autoridades de Migración, del Ministerio de Trabajo, la Fiscalía y el Patronato Nacional de la Infancia, se logró comprobar la explotación y una serie de violaciones a los derechos laborales y de salud de los 600 nicaragüenses que trabajan en fincas de la empresa El Oro, en la zona fronteriza.

Según Montero, pudieron entrevistar a 104 de los empleados de las fincas La Gloria y Las Palmas, quienes contaron cómo son reclutados por medio de anuncios en radios nicaragüenses, en los que se ofrecen puestos de trabajo en Costa Rica.

El funcionario detalló que estas personas son transportadas en camiones para ganado hasta la localidad de Rivas, desde donde caminan más de cuatro horas para ingresar ilegalmente a Costa Rica.

La promesa es un salario de unos US$30 diarios, recolectando naranjas, con la alimentación incluida, pero una vez en la finca se les informa que se les pagará unos US$14 al día, y que además deben pagar por la comida.

Insalubridad con alimentos

Las encargadas de preparar los alimentos son cuatro mujeres nicaragüenses que trabajan un promedio de 20 horas al día en condiciones insalubres, pues las letrinas se ubican cerca de las cocinas, y en uno de los campamentos ni siquiera hay agua potable, sino que debe ser acarreada de un río cercano.

Los inspectores comprobaron condiciones de hacinamiento y de suciedad en los dormitorios de los trabajadores. Por ejemplo, en espacios de tres metros por tres metros viven nueve personas, y hasta 24 en otras estancias de seis por seis metros.

Montero puntualizó que en estas fincas solo hay cinco duchas para 100 personas y aún menos servicios sanitarios, lo que favorece infestaciones de pulgas y malos olores.

“Las condiciones son tan graves, que al momento de hacer las entrevistas uno podía ver las pulgas caminando encima de las personas”, dijo.

Estos peones agrícolas trabajan entre 12 y 14 horas diarias los siete días de la semana, y, de acuerdo con Montero, en muchas ocasiones solo están recibiendo una comida al día, pues prefieren no gastar más dinero en alimentación.

El viceministro costarricense de Trabajo, Eugenio Solano, señaló que Del Oro no es el patrón directo de estas personas, sino que son contratadas por cinco empresas costarricenses a las que Del Oro subcontrata para este fin.

Por el momento, las autoridades costarricenses han dejado medidas preventivas que las fincas deben aplicar en los próximos días, cuando se realice una nueva inspección, aunque la Fiscalía estudia la posibilidad de iniciar un caso penal en contra de las empresas.

 

No les abrirán proceso

La Dirección de Migración aseguró que no abrirá ningún proceso en contra de los nicaragüenses, pues su objetivo no es deportar a esta población, sino garantizar que tengan condiciones de trabajo decentes.

“El único objetivo del Gobierno en este caso es defender la dignidad humana y hacer cumplir las leyes laborales”, expresó el director de Migración de Costa Rica, Freddy Montero.