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El matrimonio integrado por Antonia Betanco Maradiaga y Javier Espinales, habitantes de Chinandega, continúa su cuarto de día de zozobra al desconocer el paradero de su hija, la estudiante universitaria Kenia Espinales Maradiaga, de 18 años, que aparentemente fue secuestrada por tratantes de personas.

La joven, quien cursa el primer año de la carrera de Administración Aduanera, en una universidad de esta cabecera departamental, desapareció desde las 10 de la mañana del miércoles último, confirmó su progenitor.

Visiblemente triste, Antonia Betanco afirmó que la información que tienen es que su hija fue llevada por un hombre y una mujer desde una estación gasolinera de la ciudad de Chinandega, con destino al Puerto de Corinto, donde eran esperados por otros individuos que se encargaron de sacarla del país por la frontera Norte.

Dos escaparon

“Se la llevaron al parecer a El Guasaule después a territorio hondureño. Otras dos muchachas estudiantes de la misma universidad escaparon de sus captores”, dijo.

Añadió que está a la espera de los resultados de las investigaciones de la Policía de Chinandega para dar con el paradero de la muchacha, quien tiene un comportamiento ejemplar y es muy dedicada a sus estudios.

Antecedente funesto

Mientras tanto, Javier Espinales Esquivel afirmó que en 1978 vivió una experiencia similar, cuando su padre Juan Bautista Espinales fue secuestrado, por lo que está muy angustiado.

“He llamado a mi hija varias veces a su teléfono celular y me sale el buzón de voz. Fui a la universidad, y una funcionaria me dijo que el caso había sido remitido a la Dirección de Auxilio Judicial de Chinandega, pero no puedo estar esperanzado a nadie, buscaré a mi hija por todos los lugares, hasta encontrarla con la ayuda de Dios”, dijo.

Averiguó en el puesto fronterizo El Guasaule, y su hija no ha pasado por ahí, por lo que presume que la hayan sacado por algún punto ciego de la frontera.

Horas de pesadilla

En su desesperación manifestó que si se trata de un simple secuestro está dispuesto a hablar con los captores y reunir a como dé lugar el dinero que le soliciten.

Cada hora que transcurre es de pesadilla para este matrimonio, por la intranquilidad de no tener en su hogar a su hija, y temer que esté en manos de tratantes de personas que la hayan trasladado hasta Guatemala, donde suelen llevarlas a bares para explotarlas sexualmente.

Policía la busca

Una fuente policial aseguró que tras conocer la desaparición de Kenia Espinales Maradiaga, realizaron un operativo para rescatarla en una vivienda donde supuestamente la tenían sus captores.

“Junto a miembros de inteligencia policial participamos en la acción, pero resultó negativa, no había nadie, continuamos la investigación porque los tratantes de personas trabajan a través de redes”, afirmó.

El comisionado mayor José Luis Cárcamo Narváez, segundo jefe departamental de la Policía en Chinandega, informó que hay una denuncia de parte de un familiar de la joven, por lo que están investigando el caso.

Drama Familiar

Hace 35 años, en 1978, el abuelo paterno de Kenia Espinales Maradiaga, Juan Bautista Espinales, fue secuestrado, por lo que ahora reeditan la angustia familiar.