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Más de 600 manzanas de árboles pertenecientes a distintas variedades como genizaro, caoba, cedro real, guanacaste, pochote y laurel, entre otros, han sido despaladas en la propiedad de la Comunidad Indígena de la Virgen del Hato, donde está ubicado el santuario de la venerada imagen en el municipio de El Viejo.

La denuncia fue hecha por Cristóbal Moreno Pomares, perteneciente a esa comunidad, quien responsabilizó por el despale a Hermógenes Hernández, a Marvin Vílchez, a Richard Soriano y a Paulina Martínez, a quienes calificó como “tomatierras”.

“Ellos no son colonos de la comunidad, han llegado como precaristas de otras localidades, y han convertido el lugar en un desierto. Es lamentable lo que está pasando. Para no hacer ruido, ahora utilizan hachas, y están terminando con los pocos árboles que todavía quedan”, indicó.

Afirmó que, en una ocasión, miembros de la Dirección de Investigaciones Económicas, DIE, de la Policía de Chinandega, retuvieron un camión cargado con madera procedente de la propiedad de la Virgen del Hato, el cual se volcó en San Cayetano.

Dijo que la madera es comercializada en talleres de carpintería de Chinandega y de El Viejo. “He denunciado ante el Marena y el Inafor, pero no he encontrado eco”, expresó Moreno Pomares, en ocasión de la celebración del Día Mundial de la Tierra (22 de abril), decretado por las Naciones Unidas en 1970.

Expresó que tienen testimonios, entrevistas y vídeos como evidencias del despale indiscriminado, que solo ha dejado en pie árboles cercanos a la ermita de la Virgen del Hato y a las viviendas de los colonos. “Es necesario que las autoridades actúen, de lo contrario el río El Congo y otros afluentes desaparecerán”, dijo.

También en Campuzano

Pobladores del sector de Campuzano, municipio de Chinandega, denunciaron que en esa zona también se han producido despales con la tala de decenas de árboles de las especies guanacaste blanco y negro, michiguiste, genízaro y ceiba, entre otros, a la orilla de un pequeño riachuelo.

Según esos pobladores los árboles tumbados tenían entre 100 y 150 años, y espera que las autoridades tomen cartas en el asunto.

Pedro Galeano, propietario de la finca María Bonita, en el sector de Campuzano, expresó que ha habido varios despales, lo cual podría hacer que, en el futuro, escaseara el agua, por lo que “es necesario que el gobierno ponga mano dura contra esas personas, entre las que figuran adinerados y de escasos recursos”.

Expresó que la madera talada es trasladada a través de Puerto Morazán, ubicado en el municipio chinandegano del mismo nombre hacia El Salvador, y los depredadores no se preocupan por sembrar árboles.

Manifestó que, en su finca, un grupo de pobladores reforestarán desde la entrada hasta el balneario de Campuzano. “En mi finca tengo viveros y estoy reforestando con las variedades de teca y pochote”.

 

Autoridades investigan

Funcionarios de la Procuraduría del Medio Ambiente del Occidente del país, y de las delegaciones departamentales del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, así como del Instituto Nacional Forestal en Chinandega, se presentaron al lugar del despale, e iniciaron una investigación.

Presentación Rodríguez, delegado departamental del Marena, afirmó que realizarán un informe técnico, y abrirán un proceso administrativo contra la persona que ordenó el despale, para establecer la respectiva sanción.