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Unas 300 familias tienen colonizada gran parte de la Reserva Biológica Indio Maíz, ubicada en el borde del río San Juan, en donde se dedican a la tala indiscriminada de árboles para desarrollar diversas actividades agrícolas, además de reproducción ganadera y comercialización con las tierras del área protegida.

“Entiendo que es gente que viene de otros lados, y vienen aquí con bastante dinero para asentarse. Entre Samaria y Nueva Jerusalén hay unas 300 familias, lugar donde es bastante común el negocio de tierras”, expuso Lino González, dirigente de la comunidad de La Bijagua.

Esta comarca es jurisdicción de El Castillo, Río San Juan, y es uno de los sectores más afectados por los despales, porque, según comenta González, los colonos hacen devastaciones en los ojos de agua (fuentes) que abastecen a los sectores aledaños a la reserva.

Ríos comienzan a secarse

“Esto es una preocupación, en lugar de agua tenemos piedras. Los ríos se están secando, principalmente el río Romerito que abastece a la comunidad de Bijagua”, explica González.

Además, comenta que en la reserva se encuentran lotes seguidos de quince o 20 manzanas totalmente destruidas, lo que indica que puede haber más destrucción y despale en la zona protegida que en el resto de las comunidades aledañas.

Lotes entre C$5,000 y C$10,000

De acuerdo con el líder de La Bijagua, en Samaria y Nueva Jerusalén se encuentran personas que habitan en el área protegida desde hace más de 15 años, por eso muchos se han adueñado y se sienten con el poder de vender las tierras de Indio Maíz, que se cotizan entre unos C$5,000 y C$10,000 por cada lote.

Francisco Cruz habita en la última finca que legalmente colinda con la Reserva Indio Maíz, y reitera que hay muchos despales, y que no existe ningún tipo de protección para lo que se supone es un área protegida.

De igual manera, indica que el sector de Samaria está terminado, ahí, según estimaciones de Cruz, puede haber unas cien manzanas destruidas.

Asimismo, asegura que muchas personas llegan de otros puntos del país, sobre todo de la RAAS, se asientan en la entrada de la reserva, hacen quemas y talas de árboles para realizar sus cosechas y desarrollar la ganadería, y una vez que tienen la finca hecha la venden para tomarse tierras que están en el interior de Indio Maíz.

“El sector de La Danta y de La Pimienta, ya está destruido, están llegando más cerca del cerro El Diablo, que ahí ya es el núcleo de la reserva”, afirma Cruz.

 

Invasión en aumento

De acuerdo con Alfredo Figueroa, presidente del organismo ambiental Fundación del Río, desde hace unos cuatro años la invasión a la Reserva Indio Maíz ha ido en aumento.

“El problema es que si esas invasiones no se detienen va a suceder lo mismo que está sucediendo en Bosawás.

A las oficinas de Fundación del Río de El Castillo, llegó un señor a pedir apoyo, diciendo que él tiene una finca en la reserva y que otra persona se la está invadiendo, entonces nosotros le informamos que si compró, lo estafaron, porque esas tierras son propiedad del Estado y del Gobierno Territorial Rama y Creole”, indicó Alfredo.

 

Estragos visibles

La situación es deprimente; los ríos se están secando y los colonos se han adueñado de las tierras y venden lotes entre C$5,000 y C$10,000.