Ernesto García
  •   Managua, Nicaragua  |
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A tres años de prisión fueron sentenciados este martes los nicaragüenses Ermen Ric Gutiérrez y Odel Ramírez Orellana, quienes fueron encontrados culpables del delito de tráfico ilegal de migrantes en la modalidad de imprudente.

Los tres años en la cárcel dictados por el juez Octavo de Distrito Penal de Juicio de la capital, Tomás Eduardo Cortez, a los reos Gutiérrez y Ramírez, es la pena mínima establecida en el Código Penal para quien es declarado culpable de la autoría de este delito.

El juez Cortez también recalificó los hechos por los cuales el Ministerio Público acusó a los ahora condenados --Gutiérrez y Ramírez-- y a Mohamed Helai Khab, originario de Bangladesh, pero quien se identifica con la cédula nicaragüense 777-010471-0000U.

La Fiscalía le imputó a Gutiérrez, Ramírez y Khab, la presunta coautoría del delito de tráfico de migrantes, pero el juez lo recalificó a imprudente en el caso de los nacionales, y sobreseyó al extranjero, considerado por la Policía como el cabecilla de una red internacional de tratantes de personas.

Aunque los dos sentenciados recibieron la pena mínima, el juez no les otorgó el beneficio de la suspensión de ejecución de pena solicitado por el abogado defensor Álvaro Corea Valle, que deberá pedirlo ante un juez de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria.

Gutiérrez y Ramírez fueron sorprendidos el 17 de septiembre del 2012 ocultando a nueve migrantes ilegales provenientes de Bangladesh, en casa de Ermen Ric Gutiérrez, en el asentamiento “Alexis Argüello”.

Se salvó el foráneo

En la sentencia, el juez Tomás Eduardo Cortez declaró como no culpable del delito de tráfico de migrantes, a Mohamed Helai Khab, señalado por la Policía como el cabecilla de una red de tratantes de migrantes.

Cortez justificó la absolución del hombre originario de Bangladesh, en base a que el Ministerio Público no demostró el supuesto vínculo existente entre los reos sentenciados y el extranjero.

Helai Khab presuntamente era parte de una red internacional que contacta vía telefónica o electrónica a ciudadanos originarios de Bangladesh interesados en viajar a Estados Unidos en busca del “sueño americano”, a quienes los “coyotes” cobran hasta US$1,500, según la acusación que presentó la Fiscalía.