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El expediente 1595-11JD, sobre la desaparición de tres niñas de Mulukukú, no quedará en el olvido, aseguró el doctor Enrique Gutiérrez Obando, representante legal de los padres de las menores, quien reformuló la denuncia, con la esperanza de que las autoridades investiguen, pero aseguró que de agotarse el recurso legal, recurrirán ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH.

Esta es la última esperanza de los padres de acceder al derecho de justicia y conocer el paradero de las muchachitas Gioconda de Jesús Ruiz Díaz, su hermanita Ruth Jackeline, y la niña solo conocida como María Martínez, quienes, según la denuncia, fueron arrebatadas ilegalmente desde el 2001 a sus padres y tutores, en el poblado de Mulukukú, Región Autónoma Atlántico Norte, RAAN.

Gutiérrez destacó que han recurrido a todas las instancias competentes sin tener resultados, tanto de la Policía Nacional como del Ministerio de la Familia, el Ministerio Público y organizaciones de derechos humanos, en busca de respaldo para que se logre indagar a fondo sobre las circunstancias de la desaparición.

Según los denunciantes, las niñas desaparecieron a manos de las señoras Dorothea Granados y Grethel Sequeira, quienes deben informar sobre el paradero de las muchachitas y cómo fueron dadas en adopción.

La situación se originó desde el 2001, cuando la cooperante norteamericana Dorotea Granados y Grethel Sequeira Montoya, ambas de la Dirección de la Cooperativa de Mujeres y Clínica “María Luisa Ortiz”, sin ninguna autoridad separaron de sus padres a tres niñas: las dos hijas de Oscar Ruiz Martínez y una de su tutora responsable, Silvia Martínez Ortiz, quien aseguró que incluso tuvieron asistencia de la Comisaría de la Mujer de Mulukukú.

¿Cómo fueron entregadas?

La denuncia fue recibida por El Nuevo Diario en marzo de 2008, y hace dos años este periódico realizó una investigación sobre el caso. En ese entonces la señora Sequeira admitió haber tenido a las tres niñas en el albergue infantil que está junto a la clínica, pero dijo que ellas fueron entregadas al Ministerio de la Familia, Mifamilia, para que fueran dadas en adopción.

Según las investigaciones del doctor Gutiérrez, solicitaron a Mifamilia los documentos respectivos, pero en la institución aseguraron no tener ninguna constancia que respalde la recepción de las niñas mencionadas.

En febrero de 2011 El Nuevo Diario confirmó con Juana Brunilda Díaz Flores, madre de las hermanitas, que una de ellas fue dada en adopción a una estadounidense, luego que con halagos firmara su aprobación.

En su momento Sequeira textualmente dijo: “No tenemos contactos con norteamericanos para que adopten niños. No, en Mifamilia yo no sé. Eso lo arregla Mifamilia… La madre de las niñas (Díaz Flores) las dio en adopción con Mifamilia”.

Sin embargo, cuando se le comentó lo dicho por la mamá de las menores, luego se contradijo, afirmado que “una de las niñas fue dada en adopción en Estados Unidos, y ella (la mamá de las niñas) fue a entregarla, y la otra niña ella misma la dio en adopción”.

Juana María Zamora, quien recibió tratamiento en la clínica de Granados y Sequeira, el 22 de marzo 2011 denunció en El Nuevo Diario que, sin su consentimiento, Sequeira utilizó su cédula de identidad en la adopción de una de las niñas, pues la señora Juana Díaz no tenía cédula.

El doctor Gutiérrez dijo que a pesar de que él tiene las pruebas de la situación de irregularidad con que las niñas fueron retiradas de sus padres y entregadas en adopción, no se explica el por qué las autoridades locales y nacionales no actúan con la beligerancia necesaria para esclarecer el caso.