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Dos hombres de piel oscura son los principales sospechosos del asesinato del sacerdote nicaragüense Walter José Aguilar Lanzas, de 46 años, quien fue encontrado desangrado la noche del martes en el cuarto de un motel de San Pedro Sula, Honduras.

Aguilar Lanzas era el párroco de la Iglesia Divino Niño, situada en el empalme de Lóvago, 20 kilómetros al sur de Juigalpa, Chontales.

Las autoridades hondureñas verificaron que el cura ingresó al motel “El Sauce” a eso de las siete de la noche del martes, en compañía de un hombre. Ambos llegaron a bordo de un vehículo de turismo, gris, con placas hondureñas PCE 8780, el cual supuestamente era prestado.

El vehículo salió del motel sólo diez minutos después de su arribo, y fue abandonado a una diez cuadras del lugar, donde supuestamente se bajaron los dos hombres morenos cargando mochilas, y sin despertar sospechas se alejaron del sector.

El cuerpo del cura fue encontrado por una empleada del motel que se disponía a limpiar la habitación. Estaba únicamente vestido con una camiseta y calzoncillo, tirado en el piso y con evidencias de haber sido degollado.

Las autoridades hicieron el reconocimiento del cadáver a eso de las 10 de la noche, y para ello contaron con las pertenencias de la víctima, entre las que estaban sus identificaciones que lo acreditaban como sacerdote.

En la habitación se encontró el dinero del religioso, lo que echaría por tierra la posibilidad de que el móvil del crimen sangriento fuera el robo.

El religioso diocesano viajó a Honduras el pasado domingo para un chequeo médico, informó una fuente eclesiástica de la Diócesis chontaleña.

Se conoció también que además de ser el párroco de la comunidad antes mencionada, el cura brindaba eventualmente sus servicios religiosos en la Iglesia Catedral Asunción de María, de Juigalpa, Chontales.

El presbítero Walter Aguilar Lanzas tenía 16 años de ejercer el sacerdocio, agregó la fuente.


(*) Roxana Rodríguez es periodista del Diario El Tiempo, de San Pedro Sula, Honduras