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Doña Rosa Guido Arista desearía que lo visto y escuchado por ella en los medios de comunicación el fin de semana en relación a su hijo, Carlos Javier López, apodado “El Huelepega”, acusado de matar a un niño de siete años en Tipitapa, no fuera cierto.

Porque de ser así, ella cree que no volverá a ver libre a su hijo, quien de ser encontrado culpable del asesinato del niño Josué Bismarck Ramírez, podría ser condenado hasta a 30 años de prisión.

El crimen del menor, acontecido hace una semana en la colonia Los Maestros, de Tipitapa, conmocionó a los pobladores de esa ciudad, al extremo de que protagonizaron disturbios, por los cuales 17 tipitapeños están guardando prisión.

“Mi corazón de madre me dice que él (Carlos Javier López) es inocente, pero si hay pruebas en su contra, allí está la justicia”, dijo Guido Arista en declaraciones a El Nuevo Diario, un día después que la Fiscalía acusara a su hijo por el asesinato del menor de edad.

Sin poder evitar las lágrimas en algunos momentos, Guido Arista piensa en lo peor, que sería que estando su hijo en prisión pagando una larga condena, ella falleciera por razones de edad.

“Siempre me ha dicho la verdad”

Doña Rosa Guido, quien no ha visto a su hijo desde el pasado martes cuando fue arrestado por la Policía, dijo que cuando lo vea le pedirá que le diga la verdad. “Yo le voy a pedir a mi hijo que me diga la verdad.… Él siempre me ha dicho la verdad”, comentó.

Para Guido Arista, la acusación contra su hijo no se ajusta a la realidad porque, según dijo, el domingo 28 de abril cuando desapareció el pequeño José Bismarck Ramírez Hernández, Carlos Javier López no salió de la casa y tampoco puso su grabadora a alto volumen, como argumenta la Fiscalía.

La progenitora de “El Huelepega”, como se le conoce a López, niega que la ropa y la colcha de su hijo que ella entregó a la Policía, hayan tenido manchas de sangre.

“La sangre que dicen haber encontrado en un pantalón que él tenía en el cerco, es pega de zapato”, dijo la entrevistada.

“No hay razón, ni corazón”

Bismarck Ernesto Ramírez Gutiérrez, padre del niño y quien confesó haber sido inhalante de pega de zapato, al igual que Carlos Javier López, manifestó que lo tuvieron bajo interrogatorio durante tres días, porque el presunto criminal también lo involucraba.

“La Policía me tuvo preso tres días; porque él (Carlos Javier López) decía que yo le había llevado al niño (a su cuarto)”, dijo Ramírez Gutiérrez, quien expresó estar muy dolido por la muerte del menor de sus dos hijos.

Ramírez considera que López cometió el crimen contra su criatura, estando “alucín”, es decir bajo los efectos producidos por el pegamento de zapato utilizado como droga.

“Cuando se trata de droga no hay razón, ni hay corazón”, aseguró Bismarck Ramírez Gutiérrez, quien dice no sentir rencor hacia el presunto victimario de su hijo, aunque confiesa que solo Dios sabe cómo actuaría si lo llegara a tener de frente.

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