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CHINANDEGA

Saturnino Urbina Arévalo, de 51 años, originario de Rivas, condenado a diez años de prisión por transporte de estupefacientes, recibió el beneficio de ejecución diferida por parte de Juan de Dios González Quintana, Juez de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de Chinandega.

El rivense fue capturado por efectivos policiales en un retén en el municipio fronterizo de Somotillo a la 1:15 minutos de la tarde del martes ocho de enero del corriente año, cuando trasladaba 37 kilos con 296 gramos de cocaína hacia Honduras, donde presuntamente sería esperado por cuatro hombres procedentes de El Salvador, “enlaces” que trasladarían la droga hacia Guatemala.

Investigaciones determinan que Urbina Arévalo, cuyo domicilio es de la Tabla Blanca una cuadra y media al oeste, en el barrio “Francisco Rojas” de Tipitapa, se mostró nervioso al momento de la requisa, cuando varios agentes antidrogas detectaron el cargamento de cocaína oculta en una caleta en los guardafangos de la camioneta GMC, blanca, placas M-111609, conducida por el rivense, cuya circulación está a nombre del capitalino René Gómez Velásquez.

Contradictoriamente, el rivense declaró que desconocía que en el automotor iba la droga, pero reveló a la Policía Nacional la identidad de dos personas que lo contrataron, según él, por 1,500 córdobas para trasladar la droga hacia la frontera con Honduras.

La coartada de Saturnino Urbina Arévalo no convenció a los investigadores debido a que éste sabía perfectamente la misión que cumplía, porque portaba un revólver Taurus calibre 357, serie WD113669, con 17 proyectiles, y 1,069 córdobas para “costear” sus gastos.

La Policía incautó al prisionero un sofisticado teléfono celular con varias llamadas registradas a posibles contactos a narcotraficantes en Nicaragua. “Conocemos que esta persona forma parte de una red de movilización de la droga. Investigamos el lugar donde fue hecha la caleta, y verificamos si la droga iba a ser trasladada por el área de El Guasaule o por veredas”, dijo en esa oportunidad el comisionado Lee Edwin López, segundo jefe de la Policía de Chinandega.

Por su parte, Edwin Urcuyo, Fiscal Auxiliar de Chinandega, aseguró que con suficientes pruebas formularon la acusación por transporte ilegal de estupefacientes contra Urbina Arévalo, quien se encuentra fuera del Sistema Penitenciario Regional de Occidente.


Con “enfermedades graves”

El juez González Quintana aseguró a EL NUEVO DIARIO que aplicó el artículo 412 del Código Procesal Penal (CPP), el cual establece que si el condenado se encuentra gravemente enfermo o padece de enfermedad crónica grave que ponga en peligro su vida pueda gozar de ejecución diferida (excarcelación).

Afirmó que ordenó la liberación de Urbina Arévalo, basado en los dictámenes de los forenses Róger Pereira Umaña y Silvia María Villegas, los cuales revelan que padece de varias enfermedades graves.

En el dictamen fechado el doce de septiembre por Pereira Umaña, aseguró que con base en epicrisis y constancias médicas emitidas por el internista Marcos Camacho y por el neumólogo Pablo Amaya, se establece que Urbina Arévalo, tiene antecedentes de tuberculosis pulmonar, diabetes mellitus tipo 1 descompensada, ansiedad y bronquitis crónica, entre otras.

El forense afirmó que el rivense aún recibiendo insulina, su vida está en peligro. Además, existe alta probabilidad de que su proceso pulmonar crónico pueda activarse debido al encierro.


“Evitarle estrés y alimentación adecuada”

Mientras tanto, la forense Villegas en su dictamen fechado el 26 de septiembre coincide con lo expuesto por su colega Pereira Umaña, y recomienda evitarle el estrés, garantizarle una alimentación adecuada por su estado crónico y cumplir el tratamiento como lo indica el especialista. “Hay riesgo de muerte debido a la descompensación frecuente de su enfermedad ya que el Sistema Penitenciario no cuenta con las condiciones adecuadas para su estabilización”, dijo la profesional.

Por su parte, el doctor y alguacil Manuel González Rivas, médico del penal de Occidente, informó el 22 de septiembre al juez González Quintana, que el reo tiene antecedentes de tuberculosis en 2007, por lo que recibió tratamiento. “En el puesto médico de este centro penitenciario ha sido atendido varias veces por cefalea, mareos, dolores en las rodillas, por diabetes descompensada. Mantiene tratamiento de insulina, pero ha registrado valores de glicemia por encima de lo normal”, expone.

Consciente de las críticas, el juez de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de Chinandega, aseguró que Saturnino Urbina Arévalo no goza de plena libertad debido a que tiene que reportarse los lunes para ser examinado por los forenses de esta ciudad, y si recupera su salud volverá a la cárcel a cumplir la condena.

La decisión de González Quintana ha creado inconformidad en mandos policiales y funcionarios de la Fiscalía, que ven truncados sus esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico. En el Penal de Occidente hay varios reos con enfermedades crónicas, sin embargo, el juez aseguró que Urbina Arévalo es el más grave en estos momentos.