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La consultora política de origen cubano, Ana Sol Alliegro, aseguró ayer que el Buró Federal de Investigación, FBI, de los Estados Unidos, no tiene cargos en su contra, y que en ningún momento ha sido considerada una fugitiva de la ley.

“Yo no soy investigada, eso debe quedar claro. Mis detractores políticos se han inventado una novela conmigo”, insistió.

Sentada en una mecedora en el corredor de la casa que alquila en la ciudad de Granada, Alliegro accedió a conversar con El Nuevo Diario para aclarar que cuando las autoridades estadounidenses la requieran ella asistirá a declarar como testigo de la investigación federal sobre la denuncia de financiación ilegal de la campaña del excandidato demócrata al Congreso, Justin Lamar Sternad.

“Campaña contra mí”

“El FBI no me está buscando, si fuera así ya hubiera hablado con este Gobierno para sacarme de aquí. Es una propaganda de los izquierdistas de mi país que han continuado atacándome… al excongresista no lo mencionan, solo me mencionan y me atacan a mí”, señaló.

A la consultora se le vincula porque supuestamente fue ella quien se encargó de administrar la campaña en complicidad con el ex representante federal, David Rivera, hecho que niega de manera rotunda.

“Nunca fui manejadora de su campaña ni de sus recursos. El candidato me contó una vez que ese dinero lo había heredado de su padre, eran como US$100,000, y todavía tenía otra herencia de la madrastra, pero nunca toqué eso”, dijo.

Alliegro mencionó que vino a Nicaragua a buscar “tranquilidad” porque estaba siendo víctima de ataques constantes en Estados Unidos.

“Vine al país de vacaciones, me gustó mucho, la gente es amable, y en Granada me siento muy bien, la ciudad me recuerda a Cuba”, indicó.

Asimismo, atribuyó los “ataques” al reconocimiento que han tenido ella y su familia en Cuba, porque se han “inventado una buena historia”.

Tampoco la llaman

La estratega política desmintió, además, a quienes la señalan de haber evadido una reunión que sostendría en septiembre de 2012 con agentes de investigación.

“El FBI vino a mi casa, y me dijo que como ya tenían todas las evidencias, yo ya no tenía que hacer más nada. Pero luego mis abogados se comunicaron conmigo a las 11 de la noche y me dijeron que debía ir nuevamente”, recordó.

Sin embargo, como ya tenía el boleto comprado para viajar a Nicaragua se vino al país. “Por eso yo me vine, y les dije que cuando mi Gobierno me necesite para ir a la Corte, yo voy a cooperar. No soy ninguna fugitiva”, insistió.

Alliegro manifestó que continúa a la espera de que el FBI le devuelva las cuatro computadoras y los dos teléfonos celulares que le ocupó en su apartamento de Miami, Florida, objetos que supuestamente le serían devueltos en cuatro horas.

 

No soy una vulgar

“Yo no soy violenta ni vulgar, admito que mi vida personal ha sido un desastre, pero eso no tiene que ver con mi trabajo”, respondió Alliegro a los exvecinos en Nicaragua que la señalan como una mujer de carácter agresivo.