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Un kilo de cocaína producido en las selvas colombianas cuesta hasta 500 veces más al llegar a Estados Unidos. Su precio inicial se estima entre US$585 y US$780. Luego que sale de Colombia, llega a Centroamérica, atraviesa México y cruza la frontera con Estados Unidos, ese mismo kilo, ya adulterado, se convierte en dos, llegando a costar US$165,000 cada uno.

Los datos anteriores se desprenden del informe “El problema de las drogas en las Américas”, elaborado por la Organización de Estados Americanos (OEA), a solicitud de los mandatarios de la región, que busca analizar este flagelo y plantear soluciones.

El valor de la cocaína

 

El Informe detalla que para producir un kilo de pasta base de hidrocloruro de cocaína, se requieren de entre 450 y 600 kilos de hoja de coca. “Como un granjero colombiano recibe en promedio US$1.3 por kilo de hoja de coca, puede estimarse que el kilo de pasta base en la selva colombiana tiene un costo de entre US$585 y US$780”, precisa el capítulo sobre la venta de drogas.

La espiral de los precios

Sin embargo, en la misma selva colombiana el kilo se llega a vender a un costo aproximado de US$2,700, y en los puertos de ese país ese valor prácticamente se triplica. Al llegar a Centroamérica, el kilo se vende a US$10,000, y al arribar a la frontera norte de México asciende a US$15,000.

Al pasar la frontera de Estados Unidos, el kilo es vendido al mayoreo a US$27,000 o más, pero en algún momento de todo este trayecto esos 1,000 gramos sufrieron alguna alteración química que posibilitó su duplicación.

La magia transfronteriza

Así, pues, el kilo que salió de la selva colombiana se convirtió en dos kilos. En 2010, el precio de cada gramo de cocaína refinada vendido en Estados Unidos estaba calculado en US$165, de modo que el valor de cada kilo alcanzó los US$165,000, lo que suma US$330,000.

No solo en Colombia se cultiva coca, también en Perú y en Bolivia. El Informe indica que las estimaciones sobre el cultivo varían según la fuente. Se considera que en la región andina las áreas de cultivo han disminuido en un 30% desde 2000, sobre todo en Colombia.

“En Perú y Bolivia, a diferencia de Colombia, la coca se cultiva con frecuencia en zonas agrícolas cercanas a pueblos rurales y a mercados que están bien conectados con los sistemas económicos y de transporte del país. En ambos países se encuentran cultivos de coca no solo en zonas remotas, sino también junto a cultivos lícitos, campos de pastura y zonas boscosas”, precisa el documento que será debatido en junio en la Asamblea General de la OEA, y que se presentó el lunes por primera vez ante la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la OEA (Cicad).

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¿A quién le quedan las ganancias?

Según los datos de la Oficina de las Naciones Unidas para el control de las Drogas y la Prevención del Delito (Onudd), citados por el Informe, el mercado de la cocaína en el mundo mueve hasta US$84,000 millones.

No obstante, tanto en el mercado mundial como en el de Estados Unidos, “solo un poco más del 1% del valor corresponde al ingreso de los productores originales en los países andinos, en tanto que los vendedores minoristas de los países consumidores reciben cerca del 65% de esos ingresos. Alrededor del 9% de los ingresos se adquieren cuando la cocaína es transportada desde los países productores a los países de tránsito (tales como México o países de África Occidental)”.

Márgenes exorbitantes

Pese a las limitaciones con la información que se dispone, los autores del Informe concluyen que el margen de ganancias del narcotráfico es muchísimo más alto que los márgenes que se pueden obtener con bienes lícitos. “Por ejemplo, el costo del grano de café es cinco veces más alto a nivel del comercio minorista que en la puerta de la hacienda del cafetal, en tanto que el costo de la heroína es 170 veces más”.

El Informe hace notar que la ruta del dinero ensucia a muchas personas e instituciones en su camino, especialmente en los países productores y de tránsito de la droga.

“La evidencia indica que el problema de las drogas ilegales, y fundamentalmente el de su producción y tránsito, ha sido acompañado por la corrupción de funcionarios públicos en distintos niveles. En un marco de prohibición, la economía de las drogas ilegales requiere del soborno, la connivencia y la omisión de servidores públicos para proteger sus operaciones y garantizar la impunidad de sus acciones”, sostiene el Informe.

 

800 toneladas por año

“Según fuentes de los Estados Unidos, la producción mundial total de cocaína, que disminuyó entre los años 2000 y 2008, se ha estabilizado en aproximadamente 800 toneladas métricas por año”, indicó el Informe.

 

Responsabilidades compartidas

“Las evidencias presentadas en este Informe”, añaden sus autores en el acápite denominado “Contribuciones a un diálogo que se inicia”, demuestran que el problema de las drogas “afecta de manera diferenciada a los distintos países de las Américas.

Pero el problema involucra a todos los países y todos tienen responsabilidades, aunque diferenciadas, en la búsqueda de soluciones que reduzcan sustantivamente la adicción a las drogas, el riesgo para la población --especialmente los jóvenes-- y la violencia criminal”.