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GRANADA

Aunque la mayoría de los 28 kilómetros de carretera que comunican a Granada con Malacatoya están despejados, la situación en las comunidades de Tepalón número uno, dos tres, cuatro y cinco es totalmente adversa, pues desde hace dos semanas, los 2,500 pobladores están bajo amenaza epidemiológica, ambiental y económica, y está latente el riesgo físico, epidemiológico, ambiental y económico por los aguaceros y el desbordamiento del famoso río.

Las autoridades departamentales ayudaron a muchas familias a salir de sus humildes casas y a trasladarse al centro de refugio del Instituto “Rafaela Herrera” de Malacatoya y a la iglesia San José de la comunidad El Tabacal, donde también fueron inundadas unas 90 viviendas que estaban construidas principalmente a base de tablas y unas 419 personas están en situación muy precaria.

“La Policía y el Ejército llegaron a decirnos que nos viniéramos con ellos en una panga, que era muy peligroso que nos quedáramos en la casa, porque a los chavalos les podía pasar algo. Ahora pensamos regresar hasta que ellos nos digan”, señaló doña María de Jesús Ramírez
Don Marcelo Gutiérrez, finquerito de Tepalón 1, dijo que la lluvia y la corriente lo tienen manos arriba, porque no le permiten entrar a su casa, mucho menos trabajar. “Lo que haremos es sacar a mi señora al centro de salud de Malacatoya, porque está enferma, y no queremos que se vaya a complicar de noche o cuando ya no podemos salir”.

El reporte de la Policía y del Ministerio de Gobernación, confirmado por EL NUEVO DIARIO, revela un total de 102 casas inundadas por completo en Tepalón uno, 82 en Tepalón dos, 30 en Tepalón tres, 28 en Tepalón cuatro, y 14 en Tepalón cinco, no obstante, el riesgo en las últimas comunidades es mayor.

“No hemos podido penetrar en camiones ni en panga, entonces queremos hacerlo a pie, pero tomando muchas medidas de seguridad porque la corriente esta fuerte y es muy peligroso. Ya llevamos como cinco visitas casa a casa y las familias están renuentes a salir, pero ahora que están viendo la cosa más seria, ya están un poco dispuestas”, manifestó la delegada de Gobernación, Martha Beatriz Alemán.

“Hay lugares que ni para el Mitch se llenaron tanto como ahora. Esto está muy feo, pero no tenemos de otra que quedarnos aquí. ¿Para dónde vamos a coger?”, preguntó doña Carmen Loredo, mientras la ayudábamos a subir a uno de los botes.

Como ella, el resto de evacuados sigue llegando a los dos albergues. En el caso del “Rafaela Herrera”, hasta el medio de ayer se contaban 69 personas de 23 familias, y en la iglesia eran 82 personas pertenecientes a 26 familias, muchos niños y niñas, entre ellos.

Por las condiciones del suelo arcilloso y plano, Malacatoya es una zona arrocera normalmente pantanosa, pero las inundaciones están sobrepasando la humedad y afectando los cultivos, así como la pesca artesanal y el comercio informal de los pobladores.

“No tenemos otro lugar adónde irnos o donde llevar a los animales para protegerlos del agua. A uno de mis hermanos ya se le murieron cinco terneros de hambre y de frío, y el problema es que no hay partes altas para subirlos”, expresó Wilfredo Téllez Sequeira, quien trasladaba gente en un bote. Igual está don Santos Morales López y doña Argentina González, a quienes se les murieron sus aves de corral.

Para evacuación y seguridad de los damnificados hay 50 efectivos del Ejército y de la Policía, y dos equipos médicos a los que las corrientes expulsaron de Tepalón uno hacia el Centro de Salud de Malacatoya.

Cuentan, además, con tres camiones, dos camionetas y dos lanchas. El Comité de Emergencia Local está solicitando ayuda al Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) para el abastecimiento de alimentos, principalmente leche y cereal para los más pequeños.