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  • Tomado de elnuevoherald.com

Con apenas 13 años de edad, “Sofía” empezó a ser vendida como prostituta por un “chulo” en Miami.

Por dos años la chica de origen cubano --cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su identidad-- fue obligada a trabajar en las calles de Miami. Si no traía 300 dólares cada noche a la casa donde la mantenían cautiva, era golpeada a palos. Su historia se repite a diario en el sur de Florida.

Según investigaciones la edad promedio de las niñas que se ven obligadas a convertirse en esclavas sexuales es de 13 años.

“Yo era la más joven. Pero había otras chicas de 16 y 17 años”, escribió la joven como parte de una terapia de recuperación.

800 mil víctimas en EE. UU.

Se calcula que en Estados Unidos existen 800,000 víctimas de tráfico humano, el 50 por ciento de ascendencia hispana. Aunque es un problema difícil de cuantificar, las autoridades y varios activistas califican al sur de Florida como una de las tres capitales más importantes del país en cuanto a la trata de personas, una industria de US$36,000 millones a nivel nacional.

El área del gran Miami también ha sido calificada como tercera en la nación en cuanto a la explotación sexual comercial de niños. El 25 de mayo es el día nacional de los niños desaparecidos y explotados, que incluye a los esclavos sexuales.

“Es importante crear conciencia y que todos entiendan que esto no es algo que pasa solo en Malasia, China o Cuba”, dijo la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, quien ha promovido proyectos legislativos para controlar el problema. “Está pasando también en nuestros vecindarios”.

Recientemente, la organización sin fines de lucro The Women’s Fund lanzó una campaña de concienciación sobre la explotación y tráfico infantil en el sur de Florida.

Entre las estrategias han colocado dos carteleras en las que se puede ver una muñeca desnuda junto a las palabras: 13 años es la edad promedio de las niñas obligadas a ser esclavas sexuales. Una de las pancartas se puede apreciar desde las autopistas que van al Aeropuerto Internacional de Miami, la otra está en Design Distric.

Para Sandy Skelaney, la concienciación del público es primordial en la erradicación del tráfico y explotación sexual de menores de edad. Skelaney es la directora de Project Gold, un programa de Kristi House que provee terapia y apoyo para niños y adolescentes que, como Sofía, han logrado escapar de la red de esclavitud sexual.

Sobrevivientes, no víctimas

“Los llamamos sobrevivientes, no víctimas”, aclaró Skelaney. “Estas muchachas han sufrido mucho y aun así no pierden la fe, y luchan por vivir una vida sin violencia. Eso es inspirador”.

Según Skelaney, parte de la solución es precisamente entender que los jóvenes que caen en la red de trata de personas, no son simplemente “hijos malcriados”.

“Muchos de ellos provienen de hogares disfuncionales y están buscando algo que no encuentran en sus casas”, dijo Skelaney. “Es por eso que muchas de las muchachas, al principio, piensan que tienen una relación romántica con los “chulos” y después ellos empiezan a llevarlas a los clientes”.

Sofía, por ejemplo, fue violada por su hermano desde que tenía 8 años de edad. Escribió que se sintió sola y pensó que nadie creería su historia.

“Empecé a escaparme de la casa hasta que un día conocí a un reclutador que buscaba chicas para prostituirlas”, narró.

Skelaney dijo que otros jóvenes escapan de sus hogares adoptivos y caen en la red. De hecho un alto porcentaje de las víctimas provienen del Sistema de Adopción Estatal, declaró.

“Cuando vemos a una prostituta en una esquina asumimos que es mayor de edad o que está ahí por su propia cuenta. Las miramos con desprecio”, dijo Skelaney. “Pero aunque se vean más viejas, muchas no llegan a los 18 años y en su mayoría están trabajando para alguien más”.

No es fácil determinar si un menor de edad está siendo explotado sexualmente. Pero existen algunas señales y comportamientos que ayudan a identificarles.

Las víctimas pueden presentar golpes, y marcas de tortura en el cuello o los brazos. También podrían tener miedo de sostener contacto visual directo. Algunos hablan con frases controladas y muy cortas. Si andan en compañía de un novio, este hombre actuaría de una manera controladora y abusiva.

Tatuajes identificatorios

“Sofía“ y las otras chicas a las que mantenían encerradas en la casa donde estuvo por dos años, tenían tatuajes específicos, otra señal común. “El reclutador tenía una tienda de tatuajes y nos marcó nuestros cuerpos con los nombres de nuestras calles”, contó Sofía.

Las víctimas podrían contar historias inconsistentes al ser cuestionadas. Los niños o adolescentes podrían hacer referencia a temas sexuales no apropiados para sus edades, e involucrarse en comportamiento sexual promiscuo con gente mayor.

“Antes era más fácil determinar las áreas donde ocurre el problema, se sabía que era en ciertas calles del downtown, o en la Calle Ocho, por ejemplo”, explicó Trudy Novicki, directora ejecutiva de Kristi House.

“Pero ahora el negocio de la trata de personas se ha mudado a la internet.

Es decir, los clientes ordenan servicio online y las muchachas son llevadas a ellos”.

“Sofía“, la sobreviviente que recibió terapia en Kristi House también se ha sentido esperanzada. Ahora tiene un trabajo regular y cada día lucha por superar sus traumas.

“Antes pensaba que estaba sola”, escribió “Sofía”. “Ahora soy dueña de mi vida, y de mis sueños”.

 

Mitad de origen hispano

Cincuenta por ciento de afectados por tráfico humano en Estados Unidos son de origen hispano, de acuerdo a estimados de organismos e instituciones oficiales.