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Entre lágrimas y sollozos, la doctora Carmela Auxiliadora Romero Robleto recordó el daño emocional que recibió cuando estuvo laborando en el Centro de Salud de Boca de Sábalos, El Castillo, Río San Juan, al sentirse acosada en partida doble, por parte del director de esa unidad y por un enfermero de la localidad.

Romero fue enviada en noviembre del año pasado al Centro de Salud de Boca de Sábalos, dirigido por el doctor Flavio Rodríguez, en el área urbana, con la promesa de que en un período de tres meses sería trasladada.

Sin embargo, una vez que llegó a Boca de Sábalos el doctor Rodríguez le dijo que no acataría ese acuerdo y que él iba a hacer una rifa para ubicar a los tres médicos que llegaron a hacer su servicio social, incluyendo a la doctora Romero.

Primeros tropiezos

“Gracias a Dios quedé en Sábalos, y le dije al doctor Rodríguez que solo iba a estar tres meses ahí, y eso como que no le gustó porque me dijo que si pensaba hacer eso desde el principio, que mejor no hubiera puesto un pie en Boca de Sábalos”, relató. Otro inconveniente que tuvo la doctora Romero es que aunque fue alojada en la casa de los médicos de Boca de Sábalos, a los médicos en servicio social no les dieron llaves de la vivienda, entonces, cuando salían de los turnos que hacían en el Centro de Salud, se quedaban afuera, porque no tenían a donde ir.

El acoso

De igual manera, manifestó que desde el principio no se sintió bien en ese lugar, porque percibía que el director del centro quería controlar su vida privada, ya que un fin de semana que no viajó a su casa, el doctor Rodríguez le dijo: “Qué milagro está aquí… es aquí donde debe estar, y no salir a ningún lugar”. “Después, una vez que me lo encontré en la cocina de la casa, me dijo: ‘Doctora, ¿usted es casada?’, le respondí: Sí, ¿por qué?, y dice: ‘Ah, pero usted no vive con su marido, vive con otro hombre’. Eso me molestó, y ya no me sentía bien en ese lugar, le dije: Eso a usted no le importa; di la vuelta y me fui”, recordó.

También acoso de Fetsalud

En el caso de José Luis Solórzano, la doctora comentó que jamás le insinuó nada, por lo que no comprende por qué la molestaba tanto.

El 28 de diciembre hizo el turno con él, parece que había tenido problemas con su mujer y se puso a contarle sus cosas. Posteriormente, según expresa la doctora Romero, le dijo que estaba bonita y que no tenía necesidad de ir a San Carlos a buscar hombres, si ahí en Boca de Sábalos también había bastantes.

“Después, me fui a acostar, me dormí, y de repente me desperté y lo vi que estaba sentado en mi cama. Le pregunté si iba a dormir en el cuarto, entonces me dijo que no, que íbamos a dormir juntos. Entonces, me levanté y me fui a acostar a emergencias, y luego a las camas de los pacientes”, añadió.

Desestiman su causa

Desde que Romero llegó a Boca de Sábalos no tuvo estabilidad emocional ni laboral, por lo que se dirigió a la Dirección del Silais-Río San Juan a pedir que la trasladaran, y de inmediato fue reubicada en el Centro de Salud de San Miguelito.

Cuando el doctor Flavio Rodríguez y el secretario departamental de Fetsalud se enteraron de su queja, mandaron una carta en la que pedían una sanción laboral y salarial, por abandono de trabajo.

 

"Sentado en mi cama"

Un día de tantos, el enfermero José Luis Solórzano al parecer tuvo problemas con su pareja, llegó a donde la doctora Romero y le contó sus cosas. “Después, me fui a acostar, me dormí, y de repente me desperté y lo vi que estaba sentado en mi cama y me dijo que íbamos a dormir juntos”.

 

La acusación

La doctora Romero acusó al doctor Flavio Rodríguez, de 36 años, director del Centro de Salud de Boca de Sábalos, y a José Luis Solórzano, de 33, licenciado en Enfermería y secretario de Fetsalud, por los delitos de acoso sexual, intimidación, amenazas contra la mujer y violencia psicológica, sin embargo su causa fue rechazada por el juez de El Castillo, porque consideró que la denuncia no estaba bien formulada.

“Yo no quiero que este caso se cierre, porque no fue ni es fácil lo que estoy pasando. No estoy mintiendo, hay varios trabajadores del Centro de Salud que han pasado lo mismo que yo pero no se atreven a hablar por temor a perder su trabajo, pero voy a ir a Managua a plantear mi caso, porque siento que aquí en Río San Juan no me resuelven nada”, manifestó. El Nuevo Diario, nuevamente intentó comunicarse con los señalados, pero fue imposible establecer comunicación con ellos.