Jorge Eduardo Arellano
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CARAZO

Sergio David Arévalo, uno de los nueve hijos de don
Carlos Arévalo, asesinado junto a su esposa, María Luisa Lara, el 25 de agosto de 1996, cuando el matrimonio se dirigía hacia su casa en Diriamba, repudió la liberación de los autores del crimen antes que cumplieran el 50 por ciento de su condena de 30 años.

“Lamento la sentencia de la jueza Rosario Gaitán, quien ordenó la liberación de los asesinos Edmundo Guerrero, alias ‘Cementera’, y Ronie Fonseca; asimismo rechazo los comentarios de la fiscal Carmen María Ulmos Mora, quien afirma que tenemos que aceptar la decisión tomada”, comentó a EL NUEVO DIARIO don Sergio Arévalo.

“Mi padre era un hombre comerciante muy trabajador, y todo lo que llegó a tener no fue por robo ni mucho menos por meterse en política, sino que fue por el propio sudor de su frente que obtuvo más de 15 propiedades y ahorrar más de cuatro millones de dólares”, expresó el familiar.

Con respecto al móvil del crimen, manifestó que “cuando ocurrieron los hechos, siempre hubo hermetismo en las investigaciones; nunca dijeron quiénes más estaban involucrados en el caso, sólo presumíamos que el motivo del asesinato fue por el litigio de propiedad, pero nadie nos
confirmó nada, ya que a él le habían robado una propiedad en el barrio Las Palmas de Managua y otra casa era disputada con la institución castrense”, aseveró.

Momentos de amenazas
El hijo de don Carlos Arévalo, asesinado en el sector de El Boquete, carretera hacia El Crucero, afirmó que “al inicio del caso nos amenazaban colocando bombas en la Distribuidora San Sebastián, ubicada de donde fue la Aceitera Corona, dos y media cuadra al sur, pero actualmente no hemos recibido anónimos ni llamadas, solo esperamos qué pasará cuando nos encontremos cara a cara con los asesinos Edmundo Guerrero y Ronie Fonseca en cualquier parte de Nicaragua”.

Arévalo repetía en varias ocasiones que había sido una lucha constante evitar la libertad de los asesinos, pero
con esto comprobamos que “no hay justicia en Nicaragua y que la muerte de nuestros seres queridos quedará impune”.

Según el hijo del empresario ultimado junto a su esposa, en tres ocasiones, después de otorgarles sus respectivas condenas, intentaron liberarlos. “Llevamos cartas a la Asamblea y al Ministerio Público para que éstos pagaran por lo menos con la cárcel el delito atroz que cometieron”, agregó. Pero el esfuerzo fue en vano, ya que meses después fueron puestos en libertad.

“Una persona religiosa y de todo crédito, que me reservo su nombre, lo único que puedo decir es que es un guía espiritual y que llega mucho al hemiciclo, me confirmó hace cinco meses que los asesinos serían beneficiados con dejar
el presidio por libertad condicional, y quienes promovían esto eran el diputado Wilfredo Navarro y el candidato a la Vicealcaldía de Managua por el PLC, Enrique Quiñónez”, se quejó Sergio Arévalo.


¿Cuál es el mensaje?
Finalmente, preguntó al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, y a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, “¿cuál es el mensaje que están mandando a la sociedad nicaragüense, si a dos personas le quitan la vida y luego, sólo por el supuesto buen comportamiento de los asesinos, los dejan en libertad antes que cumplan la mitad de su sentencia?”

Mientras tanto, END realizó un sondeo por la ciudad de Diriamba, lugar de origen de las víctimas del horrendo crimen, y los consultados rechazaron la liberación de los matones.

“Si yo me robo una gallina paso varios años en la cárcel, pero si tengo dinero, compro la sentencia”, expresó Juan Pérez Dávila, un conductor de mototaxi.