•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Con alguna frecuencia se hace referencia a la importancia de la comunicación para mantener una relación estable y armoniosa entre padres e hijos. A veces estas referencias se complementan con consejos prácticos para propiciar dicha comunicación.

En ocasiones, quizá la mayoría, se parte de la premisa que los principales causantes de la falta de comunicación son los hijos.

Compartimos estos planteamientos, exceptuando el último, ya que la comunicación se establece entre dos o más personas, proceso en el cual cada quien tiene una cuota de responsabilidad, en el caso de los padres, los estilos de crianza que practican con sus hijos tienen una fuerte influencia positiva o negativa en el mismo.

Por lo general, se piensa que el hogar es el sitio idóneo para el diálogo, se considera a este como uno de los principales factores de protección para la familia y particularmente para los hijos, pero pareciera en las actuales circunstancias, que el hogar es el sitio donde más se adolece de la falta de esa práctica tan importante como es la comunicación.

Existen diversas causas para la escasa comunicación en el hogar, por ejemplo: conviven generaciones que experimentan realidades diferentes; las múltiples obligaciones laborales y sociales de los adultos que no les dejan tiempo para los hijos; no programar actividades para compartir en familia; la variedad de estímulos a los que estamos expuestos, y la práctica de algunos estilos de crianza, tales como:

Manifestación de rechazo

Los padres muestran conductas que evidencian falta de afecto y de aceptación genuina.

Sobreprotección

Prodigar cuidos innecesarios para la edad, o que el hijo/a puede proporcionarse por sí mismo(a),obstaculizando el proceso de autonomía, generando temor e inseguridad en los hijos.

Perfeccionismo

Exagerado nivel de exigencias al hijo/a, quien generalmente no puede satisfacerlas quizá por ser antagónicas con recursos y capacidades desarrolladas hasta ese momento.

El común denominador de estos estilos es el rasgo autoritario que los caracteriza, y tiende a generar ruidos que obstaculizan la comunicación y bloquean la espontaneidad de los hijos para expresar con libertad y sinceridad sus alegrías y tristezas, sus anhelos, aspiraciones y sentimientos.

La mayor responsabilidad de una buena comunicación en el hogar la tenemos los padres, debemos revisar con valentía y humildad los estilos que estamos poniendo en práctica, y hacer cambios necesarios en nuestras creencias por amor a nuestros hijos. La Biblia en Romanos 12:2 dice: “No se adapten a las cosas de este siglo (mundo), transfórmense, mediante la renovación de su entendimiento (sustituir creencias viejas por nuevas), y entonces conocerán la perfecta y agradable voluntad de Dios para sus vidas”.

El cambio en los estilos de relacionarnos con nuestros hijos debe iniciar por desarrollar nuestra capacidad de escucharles. Ellos tienen que sentir que se les presta atención y que lo que tienen que decirnos es importante.

Debemos evitar la imposición de normas y límites sin dar razones, estas deben ser sencillas, justas, y deben mantenerse, hay que erradicar el trato grosero.

Queridos amigos, apreciadas amigas, les instamos a invitar a Jesús a su corazón, a pedirle que les dé fortaleza y decisión para realizar los cambios necesarios en las formas como se relacionan con sus hijos. Con Dios todo es posible, dígale: Padre mío, yo acepto a Jesús como mi Señor y Salvador, le pido que me respalde para enmendar mi comportamiento como padre o madre, ayúdeme a establecer una relación de amor con mis hijos.

Queremos saber de usted, le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com