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Ni la edad ni las enfermedades detienen a los miembros de la Unidad Nacional del Adulto Mayor, UNAM, en su esfuerzo para que se les reconozca el derecho a una pensión reducida. Hoy se plantarán frente a la Asamblea Nacional para exigir que este poder del Estado apruebe en los próximos tres meses, como máximo, la propuesta de ley que presentaron en mayo pasado, y que contempla el derecho a una pensión reducida con base en el salario mínimo vigente para aquellos mayores de 60 años que no completaron las 750 semanas de cotizaciones.

Daniel Fletes, un anciano de piel morena, cabello canoso, que camina sostenido en un bastón, es uno de ellos. No recuerda su edad, aunque sus compañeros de la UNAM traten de ayudarlo a recordar su año de nacimiento. Padece de la presión y del corazón, y se desmaya en todas las marchas y plantones que realiza la UNAM para exigir una pensión reducida, pero siempre asiste, y hoy a las 7:30 a.m. estará frente a la Asamblea Nacional para seguir con la misma lucha.

La historia se repite con Arturo Lanson, de 64 años, quien padece artritis, así como con Doris Santillano, de 67 años, quien sufre de un bocio que le provoca fuertes dolores de cabeza. “Mañana a las 7:30 a.m. en la Asamblea Nacional, lleguen todos, todos, todos, para poder continuar con el proceso de restitución de nuestros derechos”, grita Porfirio García, presidente de la UNAM, y los ancianos le responden con aplausos y vivas.

Siguen sin respuesta

Y es que después de más de cinco años de exigir una pensión reducida sin que el Gobierno les dé una respuesta, la esperanza de estos ancianos es que se apruebe el proyecto de ley que presentaron el mes pasado, el cual establece el derecho a una pensión reducida con base en el salario mínimo vigente para aquellos mayores de 60 años que no completaron las 750 semanas de cotizaciones.

El derecho a una pensión reducida está contemplado en el artículo 49 de la Ley del Seguro Social, pero García señaló que este indica que la pensión reducida debe ser el 40 por ciento del salario mínimo. “Entonces, si el salario mínimo vigente son 3,100 córdobas, el 40 por ciento de eso sería una miseria”, indicó.

“Esperamos que nuestra propuesta de ley siga el proceso normal de toda ley, y si es posible que se discuta y apruebe de manera acelerada, porque nosotros no tenemos mucho tiempo”, expresó García.

Alma Mendoza, vicepresidenta de la UNAM, denunció por su parte que hace un mes las autoridades del Instituto de Seguridad Social, INSS, suspendieron de manera unilateral la reunión semanal en la que trataban asuntos de ayuda técnica (lentes, sillas de rueda, bastones, etc.), así como la acreditación de familiares de aquellos ancianos que están imposibilitados de ir a retirar el bono solidario.