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El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, presentó recientemente una recopilación de seis buenas prácticas de transparencia en la gestión pública y privada, que demuestra que es una “herramienta positiva” para generar confianza en la sociedad.

Las instituciones que tienen un manejo transparente son la Asamblea Nacional, Banco Central, La Cuculmeca, el Centro de Prevención de la Violencia, Alvia Comercial y la Universidad Centroamericana.

La investigadora del Ieepp, Dayra Valle, indicó que seleccionaron estas instituciones como una muestra de que existen instituciones y empresas con “disposición y con acceso a la información”.

En ese sentido, eligieron instituciones que hayan tenido una práctica transparente en el transcurso del tiempo.

“La idea es que la transparencia es un aspecto positivo para la organización y la sociedad en general, porque fomenta la confianza”, insistió.

Algunas acciones

Valle manifestó que las iniciativas presentan diferentes grados de avance. Por ejemplo, en el caso de la Universidad Centroamericana, UCA, esta ha establecido desde hace tres años rendir cuentas de los fondos que recibe del 6% del Presupuesto General de la República.

En tanto, otras instituciones han derivado prácticas transparentes debido a mandatos externos, como las exigencias del Estado, de los donantes o de las leyes. Tal es el caso de la Asamblea Nacional y del Banco Central de Nicaragua, que abrieron una Oficina de Acceso a la Información Pública.

“Sin embargo, los niveles de respuesta varían de una institución a otra y todas las iniciativas necesitan aun mejorar sus mecanismos de transparencia”, dijo.

Valle expresó que la rendición de cuentas que hacen algunas instituciones no indica necesariamente eficiencia en el manejo de recursos, porque “necesitan explicar con mayores detalles lo que hacen”.

Requieren voluntad

Según el informe del Ieepp, las buenas prácticas de transparencia requieren de “voluntad política de los mandos institucionales”.

Asimismo, explica que existen dos tipos de mecanismos para ser transparentes: la transparencia activa (cuando una organización por iniciativa propia pone a disposición del público información de interés), y la transparencia pasiva, cuando se responde a solicitudes de información realizadas tanto a lo interno como fuera de la institución.

“En el caso de los organismos de sociedad civil, ellos han visto que es una buena forma de presentarse ante los donantes, porque tener una buena rendición de cuentas y una gestión transparente les da un aval importante”, explicó.

 

Desconocimiento de transparencia

Recientemente el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, en conjunto con otras organizaciones, realizó la convocatoria para el Concurso Nacional “Buenas Prácticas de Transparencia”, que buscaba promover iniciativas que “incrementen el ejercicio de la transparencia” en el país.

Sin embargo, lo declararon desierto porque solamente recibieron tres candidaturas, explicó Dayra Valle. No hubo ninguna institución del Estado que se inscribiera, a pesar de que les enviaron cartas invitándolos a participar.

“De las seis que elegimos, algunas tenían mecanismos de transparencia y no sabían ni siquiera que eso era bueno”, mencionó.

En ese sentido, dijo que se necesita promover un mayor conocimiento de los mecanismos de transparencia.