Jorge Eduardo Arellano
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EL PAÍS, Madrid

En al menos la mitad de los cánceres están implicadas unas proteínas específicas, denominadas dímeros (dos moléculas) ERK, por lo que se han convertido en centro de interés científico para muchos grupos que buscan desentrañar los mecanismos de esa enfermedad y abrir nuevas vías terapeúticas.

Ahora, un grupo del CSIC y de la Universidad de Cantabria ha dado un importante paso adelante al demostrar que, si se impide la formación de esas proteínas concretas, se evita que las células se conviertan en cancerosas.

Los investigadores, dirigidos por Piero Crespo, han desvelado el papel de esas proteínas en el proceso de proliferación celular. Actúan como unos conectores especiales en la célula, y ‘mediante estas uniones se ponen en funcionamiento diversos mecanismos moleculares esenciales para la proliferación celular’, explican en un comunicado los científicos, que han dado a conocer su investigación en la revista Molecular Cell.

Los experimentos se han hecho en ratones utilizados como modelo animal, pero los resultados son concluyentes, aseguran estos biólogos: ‘El hecho de impedir la formación de estos dímeros ERK es suficiente para evitar que las células normales se conviertan en tumorales e impedir la progresión de tumores en los derivados animales de cánceres de vejiga, pulmón y colon’.

El descubrimiento de las funciones de estas moléculas las convierte en diana potencial en la lucha contra el cáncer, ya que basta impedir su formación para evitar que las células sanas se conviertan en cancerígenas por exceso de proliferación celular.