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El proyecto turístico de US$5 millones que pretendía ejecutar la Sociedad Frontera de Oro S.A., Frondosa, en la comunidad de Sapoá, del municipio de Cárdenas, ya no está en los planes de los inversionistas debido a los obstáculos que encontraron en la municipalidad de Cárdenas, según declaraciones brindadas por el Obispo de la Diócesis de Estelí, Juan Abelardo Mata, quien es vicepresidente de dicha sociedad.

“Como en la Alcaldía de Cárdenas nunca se nos extendió el certificado de solvencia, los inversionistas de China, Italia y Estados Unidos, que estaban interesados en el proyecto se arisquearon y ahora lo que estamos haciendo es luchar por mantener nuestro derecho de posesión”, manifestó el obispo refiriéndose a las antiguas instalaciones de la Aduana, que le fueron entregadas como donativo a la Escuela de Agricultura y Ganadería de Estelí, hoy Ucatse, en 2001.

El obispo Mata relató que decidió aportar la propiedad a Frondosa y participar como socio del proyecto turístico con el que pretendían “dar una mejor imagen a los turistas que entran al país por Peñas Blancas”, dijo.

 

El proyecto: complejo con estilo colonial

Alfonso Lovo, representante legal de Frondosa, comentó que el proyecto consistía en la construcción de un complejo de edificios con estilo colonial, en los que funcionarían un centro comercial, sucursales bancarias, cyber, gasolinera, restaurantes, una capilla, mercado de artesanías, un Hotel Escuela e incluso un helipuerto y un muelle turístico.

Agregó que instituciones del gobierno han mostrado interés por la propiedad y que en la Alcaldía de Cárdenas no les aceptan el pago de los impuestos. Según sus palabras, Frondosa está dispuesta a dialogar con el gobierno para llegar a un acuerdo sobre dicha propiedad que tiene una extensión de más de siete manzanas.

En el Registro Público de Rivas, la propiedad está inscrita a favor de Frondosa, según consta en el tomo 326, folios 153 y 185; bajo el número registral 31,158.

Antes de pasar a estar inscrita a nombre de esa sociedad anónima, la propiedad estaba a favor del Estado y en 2001 el expresidente Arnoldo Alemán la donó a la universidad norteña.