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El Centro de Biología Molecular de la Universidad Centroamericana, UCA, emprendió recientemente un proyecto titánico y de gran relevancia científica para el país, con el que busca crear un archivo genómico de las especies marinas, tanto en el Pacífico como en el Caribe nicaragüense.

El científico Jorge Huete, quien está al frente del Centro de Biología Molecular, explicó que con el proyecto, iniciado en 2011, pretenden hacer un mapeo de las especies marinas. Hasta la fecha han recolectado 2,500 muestras de especies en Corn Island y Padre Ramos, lugares donde inició el proyecto, financiado en principio con recursos de la UCA.

“La idea es conocer la información genética de las especies y crear un archivo genómico de la biodiversidad marina”, agregó Huete, quien cuenta con la colaboración del premio Nobel de Medicina y Fisiología, Richard Roberts, también director científico de New England Biolabs y miembro de la Junta Directiva del Instituto Ocean Genome Legacy.

Según Huete, con la creación del archivo genómico “se establecerá un registro del estado de la biodiversidad marina, facilitando la investigación de los ecosistemas y sentando las bases para nuevos descubrimientos y prácticas de conservación, asegurando la sostenibilidad ambiental del desarrollo y del patrimonio natural de Nicaragua”.

El proyecto supone investigaciones a largo plazo, por lo que actualmente se encuentran en la búsqueda de financiamiento para concluir la primera fase, que durará entre tres y cuatro años más. Como ejemplo, Huete puso el caso de Brasil, país que necesitará al menos 80 años para mapear toda su biodiversidad marina.

El programa promoverá la transferencia de tecnología a las comunidades involucradas y el diseño de políticas de conservación y manejo sostenible, “contribuyendo a una mejor comprensión de los ecosistemas costeros entre autoridades locales y nacionales; facilitando, además, la toma de decisiones respecto a la preservación de los recursos marinos, como activos importantes desde el punto de vista científico y comercial”.

Una de las partes más importantes en el proceso es la recolección de la información de las especies. Para este trabajo un grupo de biólogos escogen puntos específicos y a través de buceo, eligen a los peces. Luego se les caracteriza a nivel genómico. En caso que haya dudas sobre las especies, se hace el trabajo a nivel molecular.

“Tomamos las muestras, guardamos los tejidos, se extrae el ADN y se guarda el genoma con sus características”, explicó Huete.

Actualmente, solo existen los muestreos hechos por el Instituto Nicaragüense de Pesca (Inpesca), realizados principalmente con el objetivo de desarrollar la industria pesquera.

La plataforma marítima recuperada a Colombia recientemente, es la de mayor biodiversidad en el país.

“Se sabe que hay una biodiversidad extraordinaria, superior a la del resto del Caribe”, dijo Huete.

Se requieren fondos millonarios

La investigación es sumamente costosa. La UCA está invirtiendo en su primera fase entre US$50,000 y US$60,000, y cuenta con un laboratorio valorado en US$1,2 millones que facilita la realización del proyecto. Sin embargo, se precisa de más fondos para concluir la primera fase. Huete calcula en entre US$3 y US$4 millones los fondos que se requieren.

Para el científico, quien es doctor en Bioquímica y Biología Molecular, la inversión valdrá la pena debido a que Nicaragua dimensionará su potencial biotecnológico, en vista de desarrollar esta industria.

“Muchos genes nuevos que pueden ser descubiertos, podrían tener gran relevancia biotecnológica. Yo quisiera que este proyecto fuera una piedra angular para el desarrollo del país”, anotó el científico.

Con la información de los genes de especies marinas, se pueden desarrollar productos para aliviar el cáncer y la diabetes.