Jorge Eduardo Arellano
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Madrid    
Queda zanjado así, al más alto nivel, el contencioso que se mantuvo durante años respecto a la paternidad del descubrimiento con el estadounidense Robert Gallo (en aquel entonces en el Instituto Nacional del Cáncer de EU), considerado co-descubridor del virus junto con Montagnier hasta que se demostró, en los años 80, que el laboratorio del americano, con o sin consentimiento de Gallo, había presentado como propio el patógeno aislado por el equipo francés.

En la comunicación del Instituto Karolinska, que da este Nobel, ni siquiera se hace referencia a Gallo, aunque en la información ampliada sobre los precedentes del hallazgo y su trascendencia se cita al virólogo estadounidense, junto con “otros grupos de investigación” por sus trabajos clave sobre retrovirus.

El VIH ha matado ya en el mundo a 25 millones de personas desde que se aisló por primera vez hace 25 años. Eso sí, Montagnier comparte el máximo galardón científico con su colega Françoise Barré-Sinnoussi, que a principios de los años 80 trabajaba con él. Ella dirige un laboratorio en el Instituto Pasteur de París y él es profesor emérito de la Universidad de París y director de la Fundación Mundial para la Investigación y la Prevención del sida.

El Nobel de este año reconoce asimismo a un tercer virólogo, también europeo: el alemán Harald zur Hausen (Universidad de Duseldorf), Director del Centro de Investigación del Cáncer alemán, por el descubrimiento del virus del papiloma humano, causante del cáncer cervical, el segundo cáncer más común entre las mujeres.

En diciembre los galardones
Estos tres científicos europeos recibirán en Estocolmo el próximo mes de diciembre las medallas y diplomas del más importante premio científico del mundo y se repartirán el millón de euros con que está dotado (la mitad para los dos franceses y la otra mitad para el alemán).

“Los tres galardonados han descubierto dos nuevos virus de gran importancia, lo que ha permitido avanzar en la salud mundial”, declaró este lunes Jan Andersson, del Instituto Karolinska.

Un sencillo científico
Montaigner, de 76 años, estaba el lunes en Costa de Marfil dando una conferencia cuando recibió la noticia del Nobel y comentó: “Llega en un momento en que se ha progresado mucho en la investigación, pero no lo suficiente porque la epidemia aún está ahí. Estamos en África y mucha gente infectada no tiene acceso a la medicina”.

Barré-Sinoussi, una científica de 61 años, profundamente dedicada a su trabajo y de la que sus colegas del Instituto Pasteur destacaron este lunes  su modestia como rasgo notable de su personalidad, declaró que la polémica con Gallo pertenecía al pasado.

“Es un conflicto a olvidar. Además, los equipos americanos fueron importantes en el descubrimiento del virus, y eso debe ser reconocido”, manifestó. Para los que han dado el galardón está clarísimo: “No había duda acerca de quién hizo el descubrimiento fundamental”, dijo este lunes María Maucci, miembro de la Asamblea Nobel del Karolinska.

Montagnier y Barré-Sinoussi --también trabajaba con ellos Jean Claude Chermann-- aislaron el virus que provoca el sida en 1983 y lo llamaron LAV. Poco después Gallo anunció su hallazgo, bautizándolo HTLV-III. Después se descubrió que era el mismo virus y que los franceses habían enviado unas muestras al laboratorio de los estadounidenses que contaminaron su hallazgo.

Finalmente, el virus se denominó VIH, y Gallo, investigado por varios comités por malas prácticas científicas en su país, aunque no se le declaró culpable, perdió el título de co-descubridor del virus del sida. No por ello, una vez superada la disputa, Montagnier, un hombre calmado, dejó de colaborar científicamente con el más vehemente Gallo. Mientras tanto, Barré-Sinoussi permanecía en la sombra de la popularidad de su colega francés, de la que ahora sale a plena luz con el Nobel compartido.

Zur Hausen, de 76 años, se enfrentó a los dogmas vigentes en los años 70 y postuló que el virus del papiloma humano (HPV) provocaba cáncer cervical. Dedicó una década a esta búsqueda y, en 1983, logró aislar el virus en biopsias de cáncer cervical. Su trabajo permitió el desarrollo de vacunas profilácticas contra la infección por HPV.