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Los gritos desesperados de una joven pidiendo ayuda desde la segunda planta de una vivienda que se incendiaba fueron escuchados por sus vecinos, pero estos no pudieron socorrerla porque la casa estaba diseñada para que nadie pudiera entrar desde el exterior. La dama pereció.

La tragedia ocurrió a eso de las 2:30 de la madrugada de ayer en residencial Bello Horizonte, de la rotonda dos cuadras al sur, una al oeste y media al sur, donde vecinos y bomberos lucharon por más de media hora para romper los candados y diferentes portones de la vivienda. Cuando entraron, encontraron a la arquitecta Delia Elena Nidome Rocha, de 26 años, en su habitación, sin signos vitales.

Los bomberos le brindaron primeros auxilios, pero la joven no respondió, por lo que se presume que falleció por asfixia al inhalar el monóxido de carbono. El cuerpo no tenía quemaduras.

“Nosotros escuchamos los gritos de auxilio y le gritábamos: ‘¡Arquitecta, arquitecta! ¿Está ahí?’, ella contestó, ‘¡Aquí, aquí!’, pero su voz se escuchaba débil, luego no se escuchó nada. Cuando se logró entrar, estaba en su cuarto, en el segundo piso. Trató de escapar, porque la malla que cubre la ventana estaba rota, pero la casa es enverjada”, manifestó Reynaldo Ruiz, vecino de la víctima.

Obsesionada con la seguridad

“Es tanta la robadera en Bello Horizonte, que ella (Nidome) había asegurado bien su vivienda; vivía sola desde hace seis meses, cuando se divorció. Intentamos apagar el incendio, todo fue imposible, y lamentablemente la joven falleció”, manifestó resignada Patricia Prado, otra de las vecinas del lugar.

“Las personas que tienen sus viviendas aseguradas, deben tener un plan de evacuación: saber por dónde salir al momento de una emergencia, tener a mano las llaves”, recomendó el subcomandante Jorge Viera, jefe de brigada de la Dirección General de Bombero, Distrito V.

Aún no se han determinado las causas del siniestro, pero los especialistas de la Policía y bomberos investigan. Los bomberos presumen que el incendio se dio por un cortocircuito que inició en la sala de la vivienda, y debido a que el cielo raso era de poroplast, que es un material combustible, las llamas se propagaron más rápido.

Otros casos dramáticos

Hace seis años en el barrio Larreynaga fallecieron calcinadas unas gemelas adolescentes que estaban dormidas en el segundo piso de su casa.

En mayo de 1977, fallecieron el periodista Augusto Morales Fajardo, quien tenía 60 años, y su esposa, Norma Solano, de 55, cuando estaban en su vivienda en Bello Horizonte. Esa vez el tanque de gas explotó y nadie logró rescatarlos, porque la casa estaba diseñada para que ningún ladrón entrara.

 

Vivienda impenetrable

La vivienda tenía portones, verjas, serpentinas y una cerca eléctrica, la que fue cortada por los bomberos para poder ingresar, pero sus esfuerzos fueron en vano.