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El presidente del Instituto Nicaragüense del Seguro Social, INSS, Roberto López, cerró hoy la posibilidad de una pensión reducida que demandan miles de adultos mayores, indicando que entregarla llevaría a la entidad a un déficit inmediato.
 
En una exposición en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, López señaló que hay 54,872 personas que cotizaron entre 250 y 750 semanas, por lo que darles una pensión promedio de C$3,300 significaría desembolsar mensualmente unos C$181millones, es decir, aproximadamente C$2,354 millones al año.

López afirmó que el INSS no tiene la capacidad de pagar esa cantidad de dinero, ya que, según presentó, sus reservas son de C$1,530 millones. “Sinceramente, no hay, yo quisiera que hubiera, yo quisiera que los empresarios privados de este país pudieran producir más empleos permanentes, pero tendremos que ir avanzando al ritmo que las condiciones económicas nos lo permiten”, indicó.

El funcionario rechazó la idea que las cotizaciones de los trabajadores son un ahorro, pues explicó que el sistema del Seguro Social funciona bajo la lógica de la “solidaridad”, donde los cotizantes garantizan las pensiones de los adultos mayores. “Están engañando a la gente diciéndole que tienen ahorros en el INSS”, insistió.

López, al igual que el diputado oficialista y secretario general del Frente Nacional de Trabajadores, FNT, Gustavo Porras, aseguró que la protesta de los miembros de la Asociación del Adulto Mayor, UNAM, obedece a una manipulación de sectores opuestos al Gobierno.

Sugirió que la solución a la demanda de pensión reducida por parte de miles de adultos mayores sería un aumento en la cantidad de empleados y en los salarios que reciben.